Los nueve aeropuertos internacionales del pais no dispondrán de combustible para aviones durante un mes completo, desde el 10 de febrero, según un aviso aeronáutico oficial (NOTAM) emitido este domingo por el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
El NOTAM (Aviso a las Misiones Aéreas) A0356/26, clasificado como internacional, reveló que no habrá combustible Jet A-1 disponible desde este 10 de febrero de 2026, a las 05:00 UTC, hasta al menos el 11 de marzo de 2026 a las 05:00 UTC, en nueve terminales aéreas internacionales de la isla, lo que implica todo un mes sin suministro garantizado del carburante estándar para la aviación comercial.
De acuerdo con la notificación, las aeronaves no podrían repostar combustible Jet A-1 en los aeropuertos internacionales de La Habana (MUHA), Varadero (MUVR), Cienfuegos (MUCF), Santa Clara (MUSC), Camagüey (MUCM), Cayo Coco (MUCC), Holguín (MUHG), Santiago de Cuba (MUCU) y Manzanillo (MUMZ).
Esta grave situación fuerza a que los aviones de aerolíneas extranjeras vuelen a Cuba con combustible adicional desde sus puntos de origen, están obligados a realizar escalas técnicas en otros países para abastecerse u optar, irremediablemente, por cancelar vuelos.
Cualquiera de las opciones equivaldría a un incremento de los costos operativos y reduciría la posibilidad de mantener rutas regulares hacia la isla, lo que representa un severo impacto para vuelos comerciales -con efectos nocivos para el turismo internacional-, chárter, de carga y la aviación ejecutiva.
La falta de combustible en los aeropuertos internacionales de Cuba supondrá un impacto directo en importantes conexiones con Estados Unidos, Canadá, Europa y América Latina. Rutas hacia ciudades como Miami, Tampa, Fort Lauderdale, Madrid, Ciudad de Panamá, Cancún y Ciudad de México quedan bajo un escenario de alta incertidumbre.
Hasta el momento, ninguna aerolínea ha anunciado la cancelación de sus operaciones, pero el NOTAM puntualizó que el problema ya no es una advertencia verbal del gobierno cubano, sino una limitación operativa reconocida en los sistemas internacionales de aviación.
El aviso, que es parte del sistema mundial de alertas aeronáuticas utilizado para informar a tripulaciones y líneas aéreas sobre condiciones relevantes para la operación, advirtió además que en el caso del aeropuerto de La Habana, “las ayudas de aterrizaje en mantenimiento: ILS y frecuencias de la pista 06 presentan limitaciones temporales”, mientras que el sistema RVR de la pista (medición de visibilidad) “no está operativo, afectando operaciones con baja visibilidad”.
Una crisis energética que se agrava en el contexto regional
La advertencia de que nueve aeropuertos internacionales del país no dispondrán de combustible para aviones durante un mes se produce en medio de una crisis energética profunda y sostenida que afecta ya a múltiples sectores de la vida cotidiana en Cuba, desde el transporte terrestre hasta la generación eléctrica, pasando por el propio abastecimiento de combustibles a nivel nacional.
En los últimos días, la falta de suministro se ha hecho más visible y las autoridades han implementado medidas de racionamiento y priorización para sostener servicios esenciales.
La escasez de combustible está estrechamente ligada a la reducción de las importaciones de petróleo y derivados, un factor que ha dejado al país con márgenes cada vez más estrechos para mantener operaciones básicas. Esta situación se combina con limitaciones internas en la producción de energía y el deterioro de la infraestructura, a lo que el régimen ha respondido con de restricción de la venta de combustible medidas y su comercialización en dólares.
La crisis se ha agravado, además, con la creciente presión energética y financiera de Estados Unidos hacia Cuba, intensificada por sanciones y restricciones que han impedido los envíos de petróleo y combustible desde países tradicionalmente aliados del régimen de la isla, como Venezuela y México.
Organismos internacionales y medios de prensa han señalado que estas medidas han limitado el acceso de Cuba a mercados energéticos y encarecido los costos de importación, complicando aún más la capacidad del gobierno para asegurar suministros regulares.
La falta de combustible para la aviación civil —un sector clave para la conectividad y el turismo— se suma así a un panorama más amplio de colapso energético y económico, que ha generado impactos en el transporte público, la producción industrial y los servicios básicos. Por tanto, el aviso de indisponibilidad de Jet A-1 en los aeropuertos cubanos no solo afecta a las aerolíneas ya los vuelos programados, sino que también pone de manifiesto las limitaciones estructurales y geopolíticas que enfrenta la isla para garantizar el funcionamiento de sectores estratégicos.
