En la Supertazón todo se mide a lo grande: el estadio, la audiencia -es el mayor escaparate del mundo, con anuncios con famosos a 16 millones de dólares por minuto y 1.480 millones de alitas de pollo- y el espectáculo. Pero mal conejitoque acaba de firmar uno de los mejores shows de medio tiempo de la historia, entendió algo distinto: a veces lo más poderoso no es el exceso, sino el detalle.
Su aparición fue casi una materialización. Sobre el campo verdeBenito Antonio Martínez Ocasio emergio con un ‘total look’ blanco crema, casi angelical. Un traje monocromático que parecía. confundirse con las líneas del céspedcomo si hubiera sido diseñado para flotar más que para pisar.
Y entonces, como siempre con él, la moda se convirtió en mensaje.
Bad Bunny, en la Super Bowl 2026, con un ‘uniforme’ de Zara. / Julio Cortez / AP
Un traje celeste… ¡firmado por Zara!
La primera sorpresa fue la etiqueta. En una industria donde mal conejito se mueve ya como pez en el agua -el astro puertorriqueño es conocido por combinar alta costura con estilo callejero, y suele lucir piezas de marcas de lujo como Louis Vuitton, Gucci, Versace, Bottega Veneta, Schiaparelli y Dior, – Cualquiera habría esperado un diseñador de archivo, un gesto ‘couture’, una pieza histórica (hace apenas una semana, el cantante Arrasaba en los Grammy con un Schiaparelli espectacularcon lazada de corsé subiendo por la espalda. El contraste con Zara era casi radical: de la artesanía parisina al retail global).
Pero no.
El ‘look’ que abrió el ‘show’ estaba Diseñado por Zara.. Camisa, corbata, pantalones con pinzas y una camiseta acolchada de inspiración deportiva.todo en un tono crema sobrio y calculada. Naciones Unidas minimalismo inesperado en el evento más maximalista del calendario.
La elección no era casual: Zara es española, como lo es su música. Vestirse con la marca española en el escenario más estadounidense posible era también una declaracion cultural. Golpe maestro.

Bad Bunny lució en su sudadera el número “64”, un homenaje familiar. / Adam Hambre / AP
El enigma del “64”
En la espalda, su apellido materno: su madre se llama Lysaurie Ocasio. Y debajo, el número que subió a internet en tiempo real: “64″.

Bad Bunny, luciendo el apellido materno en la espalda de su sudadera. / CHRIS TORRES / EFE
Los fans se lanzaron a especular: ¿el año de nacimiento de su madre? ¿Un guiño a algún disco musical? ¿una referencia política?
La respuesta más íntima llegó después. Al terminar la actuación, la revista ‘Complex Magazine’ informó de que el número era una referencia al difunto tío del cantante, quien lo había tomado en su tiempo como jugador de fútbol americano.
Bad Bunny se convirtió en un dorsal en una carta familiar.

Bad Bunny, con sus ‘BadBo 1.0’: totalmente originales, ninguna reinterpretación de nada anterior. Inspiradas en el baloncesto de los 90 y con alma de skate, los fans más atentos ya las habían visto en el videoclip de ‘BOKeTE’ (del álbum ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’). / Adam Hambre / AP
BadBo 1.0: las zapatillas que completan la narrativa
En los pies no había un modelo cualquiera. Las deportivas que acompañaban el conjunto monocromático eran las BadBo 1.0su colaboración más personal con Adidas.
Desde que firmó contrato con la firma en 2021, el puertorriqueño ha intervenido clásicos como las Forum, las Campus o las Response CL. Pero las BadBo son otra cosa: las primeras que diseñó “desde un lienzo en blanco”. Chunky, de lengüeta discreta, elegantes incluso en blanco absoluto, fueron el complemento perfecto para el traje crema. Y, por supuesto, también un guiño estratégico: el modelo sale a la venta justo después del ‘show’ (su precio, alrededor de 160 €).
Pop contemporáneo en estado puro: actuar con tu propio lanzamiento puesto es marketing, sí, pero también poder cultural.
Storm Pablo y la nueva era de estilo
Detrás de todo este ‘lookazo’ de Bad Bunny está Storm Pablo (Manuel San Agustín Pablo III), su estilista habitual y uno de los más influyentes de la industria hoy en día. A él se le debe haber transformado el estilo de Bad Bunny es un ícono cultural y de moda. Trabajan juntos desde hace años, destacando con ‘looks’ icónicos para eventos como Coachella, los Grammys y giras mundiales, e incorporando elementos de la identidad puertorriqueña del cantante con audacia y vanguardia.
Aunque hoy Schiaparelli, Gucci o Dior compiten por vestir a Benito, el artista ha elegido lo contrario al lujo evidente para el mayor ‘show’ de la tele: un look accesible, sobrio, casi uniforme. Como si quisiera mandar un recadito planetario: que el estilo no está en el precio, sino en el relato. Además de con sus canciones, Bad Bunny ha contado su historia con su ropa.
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