La tendencia de acuerdos a dos bandas en el diálogo social, con la patronal desmarcándose, se mantiene con la firma de la modernización de la ley de Prevención de Riesgos Laborales. Un acuerdo firmado esta mañana por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y los secretarios generales de CC.OO., Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez; y con la ausencia del patronal. En realidad, la CEOE ya quedó fuera en noviembre, cuando Trabajo les dio un ultimátum al considerar que estaban entorpeciendo unas negociaciones que ya llevaban muchos meses y que tocaba precisar.
En la firma, Yolanda Díaz ha lamentado que la CEOE no se haya incorporado al pacto. “Está reforma tiene el marchamo de la patronal. Por eso, no se comprende que no estén hoy aquí. Tenemos muchas diferencias, pero evite que la gente muera en su puesto de trabajo no puede ser una diferencia. Con la vida no se juega”, ha afirmado la ministra.
Díaz critica a la patronal por no participar y Garamendi replica que los acuerdos sin no son diálogo social
También Pepe Álvarez ha criticado a la CEOE al afirmar que “es imperdonable que la patronal no esté hoy aquí, cuando hablamos de una de las lacras más importantes que tenemos”. Mientras, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, ha replicado esta mañana que un acuerdo entre solamente el ministerio y los sindicatos no se puede denominar diálogo social.
Adaptación de una ley en vigor desde 1995
La reforma buscar adaptar la ley actual, vigente desde el 1995, para reducir la siniestrabilidad laboral, que sigue en niveles elevados. En 2025, sumó hasta noviembre, últimos datos disponibles, 686 muertos, lo que supone un ligero descenso sobre los 741 que se produjo en el 2024. Es decir, más de dos muertes por día. Otra de sus funciones es también una mejor detección y prevención de las enfermedades profesionales.
Es decir, se trata tanto de actuar en los “accidentes de toda la vida”, como caídas, golpes y electrocución, que siguen produciéndose; y también afrontar los que plantea la nueva realidad del mundo laboral en transformación.
Para conseguirlo, se quieren afrontar los riesgos psicosociales, la salud mental, el cambio climático, la digitalización y el teletrabajo. La nueva ley prevé mayor presencia de los trabajadores en la política de prevención de las empresas, para asegurar su aplicación, y también crear agentes territoriales de prevención para las pymes más pequeñas, en que no haya representación sindical
Además, también se establecen regulaciones más estrictas sobre agentes cancerígenos, biológicos y químicos; mejoras la información y el registro de accidentes de trabajo y el cuadro de enfermedades profesionales. Otro elemento es intensificar la acción de la inspección de Trabajo e incorporar la perspectiva de género en la prevención de riesgos.
Buena parte de las medidas irán incluidas en un anteproyecto de ley que, dado que necesitarán la aprobación del parlamento, tendrán dificultades para seguir adelante. La actual debilidad parlamentaria del Gobierno, con el PP desmarcándose habitualmente de las medidas que no cuentan con el apoyo de la CEOE, permite prever su voto en contra.
Es cierto que hay algunas medidas que se pueden poner en marcha a través de reglamentos, sin pasar por las Cortes, pero la intención del Ministerio de Trabajo es que acompañan al anteproyecto de ley, no que se anticipen. Por tanto, todo dependerá de la acogida que tenga la medida en el parlamento. A través de un reglamento se quieren incorporar nuevas para evaluar los riesgos psicosociales, que obligarán a todas las empresas a efectuar una evaluación de este tipo de medidas de riesgos, y también una actualización sobre los efectos del cambio climático, con la exposición que supone de los trabajadores a la meteorología.
