Cuando las soluciones y las ideas escasean, aportalas es oro. Y carreras combustible un valor de muchos quilates en Mestalla. Apareció para sacar del atolladero a un atorado de Madrid. Marcó con un eslalón que confirmó al Valencia (ya le marcó un golazo en la primera vuelta) como su jardín, cuando parecía haber metido en uno. Recórtate, conducción y tras un pelín de fortuna, a la roja con la derecha. A la diana y MVP. Porque su noche, sobre todo su segunda parte, fue más que el gol. Fue una especie de rebelión. Justo después de ver desde el banquillo el suspenso contra el Rayo y como el tres titular era Camavinga, los titulares como tres se los llevó él.
“Fue sin pensarlo. Vi el espacio, chuté y… ¡Fue hacia dentro!”, resumió y escuchó, todavía en las entrañas de Mestalla. Exultante y con el examen sacado con nota. “Sabíamos que iba a ser un partido complicadoque el Valencia iba a apretar, que iban a estar muy juntos”, añadió. Lo fue, muy difícil, y los de Corberán lo estuvieron, juntos, hasta que Álvaro fue la llave hacia la victoria. Premio a la valentía ya la constancia. Con alegría doble, porque la celebración fue para su padre, Francisco, guardia civil. Ese saludo militar del festejo fue para él. Y para su familia, su sostén.

Justo en un momento donde esa suplencia tras la debacle global de Lisboa, donde la pesadilla fue general pero el damnificado fue élcolocaba los focos sobre su figura, los hizo suyos. En el centro del escenario, brilló. Más allá del gol. Firmo un partido notable en muchos aspectos. es defensatras un comienzo complicado, se rehízo. Recuperó cinco balones (solo por detrás de los ocho de Güler)ganó cinco duelosdespejó cuatro balones, interceptó otro y tuvo éxito en la única entrada que intentó. Además de no ser regateado en ninguna ocasión. Fue muralla.
El 88% en tierra hostil
Pero también martillo. Y no solo por el tanto, sino porque fue el mayor regateador (Completó los dos que intentó) de un Madrid tímido en lo ofensivo. Aunque él no lo fue. Estafa más espacios de los habituales, principalmente por la ausencia de Vinicius (Mbappé se movió por todo el frente), los aprovechó. Especialmente en un segundo que se puso cuesta abajo con su zarpazo. De sus 44 pases con éxito, 35 llegaron en campo contrario. El 88%. De hecho, 18 fueron el último tercio, medalla de bronce tras Valverde (24) y Güler (18). Más que lateral, fue extremo. Fue él.

En un Madrid con mucho debate abierto, el del lateral izquierdo no es uno de ellos. Tampoco el lateral derecho. Si no hay situación mediática extrema, Valverde será centrocampista. Y Camavinga también. Porque Carreras es el tres. Es la apuesta del club. Lo fue en verano, con esos 50 millones de euros que tanto resonaron. Una cantidad que ya no lo hace, no retumba. Porque entre los fichajes estivales, más allá de momentos puntuales que han sido anécdota y no norma, es la mayor certeza.
La constante
Solo Courtois, Valverde, Mbappé y Vinicius superan sus 2.499 minutos. Y Álvaro es líder es recuperaciones (292), recuperaciones en campo rival (105), recuperaciones en el último tercio (20), recuperación rápida tras pérdida (120), duelos defensivos con éxito (100), interceptaciones (143) o uno para uno defensivos ganados (12). Es segundo en despejes (43) y en pases progresivos con éxito (171). Es tercero en bloqueos (12), pases completados (1.444), duelos totales ganados (225)… Una adaptación a la carrera.
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