La danza volverá a tomar el pulso del área metropolitana de Barcelona del 5 al 22 de marzo con la novena edición de Dansa Metropolitana, un festival ya consolidado como referencia europea por su modelo cooperativo y su apuesta por sacar la danza fuera del escenario convencional.
Este año, el certamen desplegará 90 espectáculos y 177 funciones en doce municipios, con una programación atravesada por un eje claro: la libertad de los cuerpos para habitar y transformar el espacio público.
Badalona, Barcelona, Cornellà, El Prat, Esplugues, Granollers, L’Hospitalet, Sabadell, Sant Cugat, Santa Coloma, Terrassa y Viladecans acogerán una propuesta que combina grandes nombres internacionales y estatales con creaciones comunitarias, proyectos educativos y una notable presencia de espectáculos gratuitos —hasta 73 funciones sin coste para el público—, reforzando así la vocación democratizadora del festival.
“La libertad es el hilo conductor de esta edición: cómo los cuerpos se mueven en libertad y cómo ocupan el espacio público desde la comunidad”, explicó durante la presentación la coordinadora artística, Giulia Poltronieri, que también subrayó el foco puesto en la mujer creadora. No en vano, el 52% de los espectáculos están firmados por autoras, la cifra más alta alcanzada por el festival desde su nacimiento en 2018.
Grandes figuras nacionales e internacionales.
La programación de esta novena edición reúne a algunas de las figuras más relevantes de la danza contemporánea actual, tanto a nivel estatal como internacional. Entre los nombres más destacados figuran Rocío Molina, que presenta Calentamiento, una exploración del proceso creativo en clave flamenca; Manuel Liñán, con Muerta de amor, un homenaje al amor ya los vínculos humanos; y Mari Paula, que revisita los grandes clásicos de Lake Machine.
En el ámbito internacional, el festival contará con propuestas como The Common Ground de Poliana Lima, Umuko de Dorothée Munyaneza, Le sacre du printemps de la compañía italiana Dewey Dell, Birdy de la taiwanesa Hung Dance, o Musseque del creador angoleño-portugués Fabio “Krayze” Januário. Completan el cartel nombres como Poyo Rojo, la Danish Dance Theatre bajo la dirección de Marina Mascarell, y el Ballet Junior de Genève, en una programación que combina excelencia artística, diversidad de lenguajes y una clara vocación de diálogo con la comunidad.
Elles, una inauguración creada para el festival
La inauguración tendrá lugar el 6 de marzo en L’Hospitalet de Llobregat con Elles, “por primera vez en la historia del festival” un espectáculo creado específicamente para la ocasión, según destacó Ariadna Cruz, técnica de Cultura del municipio. La pieza, que se verá a las 20.00 horas en la Plaça de la Cultura de Bellvitge, parte de la presión social por “ser supermujeres” y de cómo esa exigencia puede derivar, con la edad, en invisibilidad.
Con dirección artística de Hansel Cereza y dirección coreográfica de Barbarana Pons, Elles es un proyecto comunitario que reúne a un cuerpo profesional de danza junto a escuelas y asociaciones de mujeres del municipio, alineado tanto con el eje temático del festival como con el proyecto transversal Àgoras.
Danza, comunidad y derechos culturales
Àgoras es, de hecho, uno de los pilares de esta edición. El programa participativo del festival implicará a más de 700 personas amateurs, dejarán que serán únicamente público para convertirse en protagonistas activos. “A través del movimiento se construyen vínculos, identidad y comunidad”, señaló Poltronieri sobre una iniciativa que entiende el espacio público como lugar de encuentro y celebración colectiva.
Desde las instituciones, el mensaje fue coincidente. La teniente de alcaldía del Área de Ciudad Transformadora de L’Hospitalet, Cristina Santón, defendió que “acercar la danza a la ciudadanía es una manera de democratizar la cultura, generar vínculos y reforzar la cohesión social”, mientras que la diputada de la Diputación de Barcelona Aïda Llauradó situó el festival en el marco de los derechos culturales, subrayando el derecho a la creación, la expresión y la participación en la vida cultural.

Por su parte, el concejal de Cultura e Industrias Creativas de Barcelona, Xavier Marcé, reivindicó Dansa Metropolitana como una herramienta “multiplicadora” para que la danza gane peso más allá del festival: “El éxito no debe medirse solo por la afluencia de público, sino por que los teatros municipales programan más danza durante el año”.
Educación, cine y cierre festivo.
El festival refuerza también su proyecto educativo, que este año llegará a más de 800 alumnos, y mantiene la conexión entre danza y cine con colaboraciones con Choreoscope y Filmin, además de la emisión internacional en directo de Giselle del Royal Ballet el 3 de marzo en diez cines simultáneamente.
La clausura será el 22 de marzo en el Parc de la Ciutadella, con una gran fiesta participativa y abierta al público, concebida como culminación del proyecto Àgoras. Un cierre coherente para un festival que, un año más, reivindica el cuerpo como espacio de expresión, libertad y comunidad.

