La purpurina que desplegó a Aston Martin en su presentación, la emoción motoril que generó el diseño agresivo de Adrian Newey en su criatura AMR26 tuvo su contrapunto en las palabras de Fernando Alonso: «Iremos de menos a más». Una advertencia sobre las carencias del … bólido verde, que se plasmaron en el estreno de los entrenamientos oficiales en Baréin, previo al comienzo del curso en la F1 (Australia, 8 de marzo).
La debilidad del Aston Martin parece el motor hondaproveedor exclusivo en la F1 para la escudería británica. Lance Stroll no pudo rodar en el circuito de Baréin durante las cuatro horas de la sesión vespertina por una anomalía en la unidad de potencia japonesa.
Así lo explicó Aston Martin de manera oficial en un análisis políticamente tan correcto. «Nuestro plan de prueba del motor hoy con Lance salió según lo previsto en la mañana, sin embargo, detectamos una anomalía en los datos esta tarde. Estamos realizando controles preventivos en el motor para comprender la causa raíz exacta antes de que podamos reanudar las pruebas».
El Aston Martin lo condujo durante toda la mañana Lance Stroll. El canadiense lo puso en pista, pero no realizó un volumen elevado de vueltas (33) en la sesión. Un dato que sigue relacionándose con las palabras de Fernando Alonso en la presentación del coche: «Aún hay áreas que debemos solucionar en las primeras carreras», aseguró.
Esa sinergia entre el motor Honda y el Aston Martin diseñado por Adrian Newey parece el problema en la escudería verde. El propulsor japonés rodó a bajo rendimiento en la matinal, sin forzar, limitadas en prestaciones para evitar sustos o roturas. En recta alcanzó los 298 kms/hora, mientras que Verstappen alcanzó los 336 kms/h.
Por la tarde, después del parón para comer en el trazado de Sakhir, el motor Honda se redujo. Stroll abandonó el garaje de Aston Martin, un indicativo de que el primer revés para la escudería acababa de llegar. Ya no se subió más al coche. Dio 36 vueltas, algo más de medio gran premio. Muy poco para ocho horas de trabajo.
Uno de los conceptos básicos de los sabios de la F1 reside en identificar un buen coche si consigue buenos cronómetros a las primeras de cambio. Es lo que hizo Max Verstappen, el cuatro veces campeón, en la sesión matinal de los entrenamientos oficiales en Baréin.
El Red Bull del holandés fue el primero en saltar a la pista de Sakhir y el que rápidamente, a la hora de pruebas, logró el mejor tiempo de la ronda matinal, 1.35:433. Nadie pudo con ese tiempo, ni el Mercedes que venía proclamando fortaleza por su gran motor en los ensayos de Montmeló ni el McLaren campeón mundial de constructores. Piastri y Russell se quedaron a una y siete décimas, respectivamente.
Carlos Sainz estrenó el Williams que no llegó a tiempo a Barcelona. Primera toma de contacto y muchas vueltas para el español durante cuatro horas (77 giros), más que nadie, lo que avala la confiabilidad del motor Mercedes que monta Williams. Logró el séptimo tiempo de once coches en el turno matinal.
El mejor tiempo del día fue para el campeón, Lando Norris con el McLaren (1.34:669), una décima mejor que Verstappen (Red Bull), y cinco más que Leclerc (Ferrari).
