Una jornada de música suave, miradas curiosas y sandalias que parecían recién salidas de un viaje entre montañas y ciudad. Así se vivió en Malva el lanzamiento de Etna, el nuevo modelo de VEJA que aterriza en Colombia para recordarnos que caminar también puede ser un acto político.
El evento Reunión a amantes del diseño contemporáneo, periodistas y exploradores urbanos que llegaron atraídos por una marca que lleva años haciendo ruido sin necesidad de gritar. Mientras una DJ llenaba el ambiente de buenas vibraciones y los asistentes se deleitaban con los snacks, los protagonistas de la noche esperaban sobre estantes como pequeñas obras de arte.
Un lanzamiento que apuesta por la moda responsable. Foto:El Tiempo
Una marca que mira más allá del lujo.
VEJA nació en 2005 con una idea que en ese entonces sonaba casi rebelde. Crear calzado bonito, sí, pero también justo y consciente. En lugar de invertir millones en publicidad, la marca decidió destinar ese presupuesto a lo que realmente importa: materiales responsables, comercio justo, transparencia en la cadena de producción y un trato digno a quienes están detrás de cada par.
Esa filosofía la ha llevado a estar presente en más de 100 países. Y ahora, con su primera sandalia, da un nuevo paso que parece lógico, pero también valiente.
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Etna no es cualquier sandalia. Su nombre se inspira en el volcán siciliano que respira fuego y calma al mismo tiempo. Una pieza que se siente lista para afrontar una caminata en los cerros de Bogotá o una tarde de calma en la playa sin perder estilo.
Ligera, cómoda, urbana. El tipo de zapato que se convierte en cómplice de quienes viven entre el caos y la naturaleza, porque en esta ciudad se puede tener ambos en un mismo día.
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Moda que toca la tierra con respeto
La suela llama la atención de inmediato. Gruesa, estable y hecha con 40% de caucho amazónico y un 10% de caucho reciclado. Una mezcla pensada para caminar sin culpa y con buen agarre en cualquier superficie.
Sobre ella descansa una plantilla verde que parece nube y que está hecha a base de caña de azúcar. Más de la mitad de su composición es biológica. Una parte importante, reciclada.
Una sandalia pensada para la vida urbana. Foto:cortesia
Las correas cuentan una historia más silenciosa pero igual de poderosa. Cuero OT, totalmente trazable, y gamuza que proviene de granjas brasileñas donde no se usan químicos prohibidos. Todo el proceso de fabricación sucede en Brasil, cerca de las mismas comunidades que cultivan y transforman los materiales.
Cada quien puede encontrar su favorito. Amarillo brillante para quienes no le temen a ser vistos. Beige claro y beige oscuro para los que prefieren la calma. Lila o verde oliva con suela negra para quienes disfrutan el contraste.
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Las correas con velcro permiten jugar con la forma de usarla y adaptarla al movimiento del día. Una sandalia pensada para durar, no para seguir la lógica de ‘usar y descartar’.
El valor de llegar a Colombia
Malva no fue un escenario casual. La tienda bogotana se ha convertido en refugio de marcas que creen en el diseño consciente. Y VEJA encuentra aquí un público que empieza a cuestionarse de dónde vienen las cosas que usa, qué historias cargan en los pies y en el armario.
VEJA le apuesta al futuro con conciencia. Foto:El Tiempo
“Queremos que Etna sea esa alternativa ligera, versátil y preparada para la ciudad”, dice la marca. Una idea que parece crecer al ritmo de los pasos que suenan sobre el piso mientras todos siguen probándose sandalias.
El evento terminó, pero quedó la sensación de que algo se mueve. Que la moda puede transformarse sin perder belleza. Que caminar puede ser más que un gesto automático. Que cada paso, así sea pequeño, puede tener impacto. Y que quizás, desde un rincón de Bogotá, una sandalia llamada Etna ya empezó a demostrarlo.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
