El elogio, la crítica, el enfado y la esperanza. Todo esos conceptos se recogieron en el análisis de Hansi Flick tras encajar su peor derrota como entrenador, englobando su periodo en el Bayern Múnich y el año y medio que lleva en el Barça. El 4-1 ante el Sevilla de esta campaña y el 4-2 con Osasuna en El Sadar la pasada campaña fueron los precedentes más parecidos. Ambos en la Liga, donde los errores se pueden reparar, y muy pronto: coincidieron en la jornada ocho.
La catástrofe del Metropolitano es de tal dimensión que invita a sospechar que el 4-0 es una eliminación virtual. Una expresión que no salió de la boca de ningún integrante de la expedición. NI de Deco, el director deportivo, ni de Eric, expulsado, ni de Flick. “Hemos recibido una lección y la aceptamos. Quizás haya llegado en el momento adecuado para mejorar”, encajó el técnico que calificó de “grave derrota” la caída de su equipo, que es “muy joven”, aunque no lo expuso como excusa.
Orgulloso y enfadado
El elogio del entrenador fue el de subrayar que se sentía. “Muy orgulloso” del equipo. De su trayectoria durante la temporada, “no de los primeros 45 minutos”. Un comentario escueto porque no se podía disimular ni disculpar la terrible comparancia del Barça en el campo, cuando encajó cuatro goles y pudo ser más. Ofreció Flick una explicación táctica – “había distancias muy largas entre los jugadores, demasiado largas y no pudimos presionar bien”- y una razón actitudinal en comparación con los futbolistas del Atlético: “Han salido más hambrientos desde el principio, con más ganas, y eso es lo que quiero ver en mi equipo”, manifestó.
“Los jugadores del Atlético han salido más hambrientos desde el principio, con más ganas, y eso es lo que quiero ver en mi equipo”
El enfrentamiento entre los jugadores en el tramo final. / Dani Barbeito / SPO
El enfado tenía que ver con el arbitraje y la desigual percepción de Juan Martínez Munuera, que no sacó ni tarjeta amarilla en sendos pisotones de Giuliano Simeone a Alejandro Balde y de Marcos Llorente a Marc Casadó. Fue el mediocentro el primer amonestado, lo que obligó a Flick a cambiarles en el primer tiempo. “Con 45 minutos por delante, habría visto la roja con los duelos que tenía”, aclaró. La roja la vio Eric a cinco minutos del final.
Pero, sobre todo, Flick estaba indignado por la larga espera que se tomó el cuerpo arbitral para anular el gol de Pau Cubarsí que encendía la mecha de la esperanza. “¿Cuántos minutos han tardado en anular el gol? ¿Seis minutos, siete minutos?. Al final han decidido, pero si tardan tanto es que no es fuera de juego”, opina.

Pau Cubarsí muestra su perplejidad con Ferran mientras los dos esperan que el Var revise el gol de la defensa. / Dani Barbeito / SPO
La explicación del CTA
El Comité Técnico de Árbitros emitió una nota justificandose por el retraso en tomar una determinación. “El sistema generó un fallo en la modelización de jugadores a través de los esqueletos, al detectar una situación de mucha densidad de jugadores“, expuso el comunicado, para agregar: “Tras intentar que el sistema recalibrarse la modelización, y tras comprobar que no era posible, siguiendo el procedimiento establecido, el equipo VAR procedió a lanzar líneas de fuera de juego manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta”.
Flick cree posible reequilibrar la situación el 3 de marzo en el Camp Nou. Admitió que veía peor la eliminatoria ante el Inter del año pasado. Aprendida la lección, habrá que encontrar las soluciones para desmontar al Atlético. También lo pensaba Decoración. “Este equipo ha demostrado que puede remontar. Si jugamos con la intensidad que toca, podemos intentar ganar, pero ahora hay que pensar en la Liga”, observó el director técnico. Quedan tres partidos hasta el partido de vuelta: la visita a Girona del próximo lunes y dos encuentros en el Camp Nou frente al Levante y el Villarreal.
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