“No hay debate”, zanjan en la dirección del PSOE. Pese a que algunas voces socialistas aún defienden una abstención para facilitar las investiduras de María Guardiola en Extremadura y de Jorge Azcón en Aragón, sin que estos territorios se vean así sometidos a la agenda ultra de Vox, Pedro Sánchez y la gran mayoría del partido da un sonoro portazo a esta alternativa. “No es no”.
Este debate, de hecho, quedó definitivamente enterrado ya cuando Sánchez recuperó el liderazgo del PSOE en junio del 2017 después de ser defenestrado en octubre del 2016, precisamente, por su negativa a desbloquear la investidura de Mariano Rajoy. La gestora que lo sustituyó en Ferraz decidió esa abstención, que luego votaron la mayoría de los diputados socialistas en el Congreso. Pero Sánchez resucitó, recuperó las riendas del partido y, al menos mientras él esté al mando, el PSOE no volverá a abrir las puertas con sus votos a un Gobierno del PP.
Y menos ahora en Extremadura y Aragón, advierten en el PSOE, después de que ofrecieran a Guardiola ya Azcón un pacto presupuestario que evitara el adelanto electoral que fue “menospreciado” por el PP, que ahora se ve, a su juicio, “rehén” de la ultraderecha.
Tras perder las elecciones, tanto Miguel Ángel Gallardo en Extremadura como Pilar Alegría en Aragón descartaron facilitar con una abstención la reelección de Guardiola y Azcón, con el mismo argumento de que el PSOE “es la alternativa” de las derechas. En la cita del ejecutivo regional en la que Gallardo anunció su dimisión tras la debacle electoral, Juan Carlos Rodríguez Ibarra sí defendió la abstención ante el PP para aislar a Vox. Su posición, sin embargo, es minoritaria, pese a que el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, la comparte.
Gallardo señaló que, tras su dimisión, la decisión le correspondería en todo caso a la gestora que le sustituyó. Y ayer su presidente, José Luis Quintana, volvió a zanjar la cuestión: “Por si alguien tenía algún tipo de duda, en absoluto el PSOE se plantea una abstención”.
“Ni siquiera nos lo ha pedido el PP”, advierten los socialistas, pese a que Guardiola volviera a acariciar esta idea, a la que ayer, sin embargo, dio carpetazo: “Lo único que ha hecho el PSOE ha sido destruir y va en dirección contraria a la gestión llevada a cabo”.
Fin de la cuestión. Hasta el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, admitió ayer que es un debate ficticio: “Es hablar por hablar. Ni el PP lo está planteando en serio, ni el PSOE tiene margen para abrir ni siquiera un debate de esta naturaleza”. Al menos, mientras Sánchez esté al frente del PSOE.
Pero Page abundó en un debate que sí está muy abierto en el PSOE, ante la demanda de alcaldes y cuadros locales socialistas para que Sánchez las elecciones generales adelante a los comicios municipales y autonómicos de mayo del 2027. “Los dirigentes autonómicos y locales estamos pagando los platos rotos de la política nacional”, alertó Page, tras las debacles socialistas en Extremadura y Aragón.
“Lo que no puede ser es que aquí termine hundiéndose en la trinchera toda la infantería para que simple y llanamente siga existiendo cuartel general”, advirtió Page a Ferraz.
Pero Sánchez abandonó este debate, y la víspera ya recalcó que las elecciones generales serán “en julio del 2027”.
