Las próximas misiones tripuladas a la lunadentro del programa Artemisa de Estados Unidos, prenden de un hilo. Mike Griffin, ex administrador de la NASA, cree que el plan de la agencia espacial «no puede funcionar». Además, China está tomando la delantera y podría conseguir enviar a un humano al único satélite natural de la Tierra mucho antes que el país norteamericano.
La Administración de Donald Trump ha reducido enormemente los fondos destinados a la carrera espacial de EEUU. En verano, el presupuesto de la NASA se quedó con «solo» 10.000 millones de dólares, un dinero insuficiente para todos los proyectos de la agencia. Sin embargo, ante la amenaza de que China llegue antes a la Luna, el Subcomité de Espacio y Aeronáutica, del Comité de la Cámara de Representantes sobre Espacio, Ciencia y Tecnologíaha comenzado a revisar la política de la NASA.
En una audiencia realizada este jueves, 4 de diciembre de 2025, en Washington, DC, los miembros del subcomité preguntaron a un panel de expertos cómo la agencia podría mantener su liderazgo frente a los claros avances de China. En especial, hicieron alusión al programa Artemis, que corre el riesgo de no ser tan espectacular como se planeaba tras varios retrasos y el auge de la competencia.
Mike Griffin, ex administrador de la NASA, ha mostrado una opinión bastante cruda con respecto al plan de la NASA actual. El experto señaló ayer que el proyecto sigue una arquitectura que implicaría «un gran número de vuelos de reabastecimiento en órbita terrestre baja, nadie sabe cuántos». Además, critica que la agencia confie en una tecnología que «aún no se ha demostrado en el espacio» que, según él, «es muy poco probable que funcione»: «Tan improbable que diría que no puede funcionar».
Griffin echa por tierra el plan de la NASA
El panel de expertos del Subcomité de Espacio y Aeronáutica compara el programa chino con el de EEUU y considera que China ha sabido hacer un mejor trabajo con aviones a largo plazo realistas. Mientras tanto, apuntan que el fallo con Artemis reside principalmente en los cambios de liderazgo en la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos. Esto ha provocado que el plan de la NASA no sea factible, aunque Griffin considera que no lo era desde antes.
«Ceñirse a un plan es importante cuando este tiene sentido -apunta el ex administrador de la NASA-. China se está pegando a un plan que tiene sentido. De hecho, se parece mucho a lo que Estados Unidos hizo para el programa Apolo. Es evidente que funcionó. Ceñirse a un plan que no funcionará para Artemisa III y más allá no tiene sentido«.

Griffin cree que los legisladores estadounidenses deberían descartar el programa Artemis actual y cancelar todas las misiones programadas. «Deberíamos empezar de nuevo, procediendo con la mayor celeridad posible», señaló en la reunión del jueves. Asimismo, compartiendo una propuesta que recuerda bastante al proyecto «Apollo onesteroides» que Griffin quiso sacar adelante cuando estaba al frente de la NASA, durante la segunda mitad de la década de los 2000.
El resto de expertos son más amables con Artemis.
Pese a que Griffin critica el programa Artemis, hay otros expertos que el Subcomité de Espacio y Aeronáutica invitaron a debatir que dan una imagen más amable del proyecto. Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, señaló que la innovación de la NASA es su factor diferencial frente a China:
«Al analizar la legislación de autorización de la NASA, considérela como el origen de ese ecosistema de innovación, ese motor que realmente impulsa la seguridad nacional y económica de Estados Unidos, de una manera que la República Popular China simplemente no puede igualar. Sin la ciencia, nunca hubiéramos tenido algo como el Proyecto Manhattan«.
Otro consejero de la audiencia fue Dean Cheng, del Instituto Potomac de Estudios Políticos, que indicó que la NASA debía exigir más. Tanto a sí misma como a las empresas contratadas que no pueden generar retrasos. Encima, Cheng agregó que los responsables políticos del Congreso deben establecer qué castigos si la NASA no alcanza los objetivos. «Si no cumplen con los plazos y el presupuesto, no será un Bueno, vale, intentémoslo de nuevo el año que viene. Debe haber consecuencias», recuerda Cheng.
