Un nuevo proyecto llamado Jmail está llamando la atención por la forma en que permite explorar los correos filtrados vinculados al caso Epstein: a través de una interfaz que imita la bandeja de entrada de Gmail. La herramienta se construyó sobre el material difundido como parte de los llamados “Epstein Files”, que incluye millas de páginas de documentos judiciales con referencias a comunicaciones electrónicas.
En lugar de presentar los textos como PDF densos o listas interminables, Jmail ordena los mensajes en una vista de correo tradicional, con columnas de remitente, asunto y fecha. Al hacer clic, el usuario accede a una especie de “correo” reconstruido, lo que facilita seguir hilos de conversación y entender el contexto de cada intercambio. El creador del proyecto explicó que el objetivo es acercar este tipo de archivos a un público más amplio, acostumbrado a interfaces modernas, y hacer más transparente la información que ya es de dominio público.
No obstante, la propuesta reabre debates sobre la ética en el tratamiento de datos sensibles, incluso cuando forman parte de registros judiciales. Las organizaciones de derechos civiles y expertos en privacidad suelen advertir que la reutilización de materiales filtrados puede amplificar el daño a víctimas y terceros, especialmente cuando se sacan pasajes de contexto o se convierten en consumo “interactivo”. El caso de Epstein, que involucra acusaciones de abuso sexual y una extensa red de contactos, es particularmente delicado.
Jmail ahora también ofrece toda la «suite» de productos de Google. JPhotos es un clon de Google Fotos lleno de todas las fotos que se han publicado junto con los documentos. JDrive muestra PDFs y otros archivos relacionados con Epstein que han sido lanzados en formato de Google Drive. JFlights traza los viajes de Epstein. Jamazon ofrece un diseño similar al de Amazon para el historial de pedidos de Amazon de Epstein. Jotify clona Spotify para poder transmitir todos los archivos de audio publicados con los documentos. JMessage ofrece a los visitantes una forma sencilla de seguir los mensajes de texto que Epstein enviaba a sus contactos.
Por ahora, Jmail se presenta más como una visualización experimental que como un producto comercial, pero su existencia ilustra cómo las interfaces inspiradas en servicios cotidianos —como Gmail— pueden transformar la forma en que el público se relaciona con archivos judiciales masivos. También anticipa un futuro en el que los grandes casos mediáticos podrían ser “navegados” como si fueran buzones de correo o redes sociales, con todas las implicancias que eso conlleva.
Según el fundador de Jmail, el sitio se ha vuelto tan popular que superó los 450 millones de visitas a fecha del 9 de febrero.
