Dado que su resistencia a tomarse en serio el estrellato en la música pop ha resultado esencial en la creación de su imagen pública, tiene sentido que -ahora que parece decidida a abrirse camino también en el cine-, Charli XCX haya producido y protagonizado una película sobre los peligros de la fama y las dificultades que entraña ser creativa —y fiel a una misma— en una industria dominada por manipuladores, aduladores y embaucadores. “En 2024 atravesé una transición extrema en mi carreraporque tras pasar años siendo una artista pop situada en los márgenes y apoyada por unos fans en su mayoría homosexuales, la publicación de mi álbum ‘Brat’ me dio acceso a un público mucho más amplio”, ha explicado este sábado la cantante británica en la Berlinale acerca del origen de ‘The Moment’, que se presenta en el certamen alemán fuera de competición. “Y, aunque me sentí muy agradecida, noté que estaba perdiendo el control de mi carrera”. Dirigida por el fotógrafo Aidan Zamiri y construido a la manera de un falso documentalla película sin duda intenta reflejar con honestidad lo que Charli siente, pero lo que cuenta ni es precisamente nuevo ni se relata de forma especialmente original.
Ambientada una finales de 2024en efecto, retrata a la artista en el que hasta la fecha es el momento de mayor éxito de su carrerauna situación que al parecer la hace sentirse miserable. Exhausta y permanentemente molesta, no sabe qué hacer ahora que el verano de ese año —que ella misma bautizó “Brat Summer” en referencia al título del disco que la convirtió en un icono cultural— ha llegado a su fin. A causa de su desesperación por prolongar el fenómeno el mayor tiempo posible, los representantes de la industria musical que la rodean la han convencido para que promocione una tarjeta de crédito y accede a protagonizar una de esas peliculas-concierto que tantos beneficios han proporcionado a divas como Taylor Swift y Beyoncé, y ‘The Moment’ se sirve de ese hilo argumental para poner de relieve, a través de sus intentos de humor absurdo, cómo las discográficas y otros intereses corporativos vampirizan el éxito de los artistas.
Sin novedades para los fans
Mientras lo hace, la película en ningún momento deja que sus tramas ofrezcan más que planteamientos simples para gags que nunca llegan a funcionar. Entretanto, la idea general que transmite es que resulta muy difícil ser Charli XCX cuando todos a su alrededor son estúpidos, a pesar de que esa sin duda no era la intención. Y aunque a lo largo del metraje Charli deja en evidencia aquello contra lo que lucha, no queda claro para qué lucha salva durante un monólogo final que convierte lo que pretendía ser una sátira en una melodramática -y no especialmente convincente- operación de autojustificación. En general, los fans de la artista no aprenderán gran cosa de ella gracias a ‘The Moment’, que además apenas ofrece muestras de su música. En su mayor parte, funciona como una serie de encuentros aparentemente improvisados —como un cameo de Kylie Jenner, que interpreta una versión vagamente paródica de sí misma— y escenas en las que Charli. lo pasa mal en medio del lujo. En general, es una película que alardea de reírse de la vanidad de las estrellas del pop, aparentemente inconsciente de la vanidad que su propia protagonista exhibe.
Entre todos los títulos aspirantes al Oso de Oro presentados hoy en el festival, sin duda el que más dará que hablar es ‘Rosebush Pruning’, y casi seguro que lo hará en buena medida para ser comparadas con las ficciones de Yorgos Lanthimos -‘Canino’ (2009), ‘Langosta’ (2015), ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ (2017)- que lo convirtió en uno de los cineastas más divisivos de la actualidad; De hecho, la nueva película ha sido escrita por el guionista habitual de Lanthimos. Efthimis Filippouy atesora todos los defectos que a menudo se atribuyen al cine de Lanthimos, como la misantropía y la obsesión por escándalolizary ninguna de sus virtudes.
retrato de una familia
Rodada en Barcelona e inspirada en el segundo largometraje -y uno de las mejores- del maestro Marco Bellocchio, ‘Las manos en los bolsillos’ (1965), ‘Poda de rosales’ retrata a una familia asquerosamente rica y patológicamente disfuncional cuyos miembros, en su mayoría proclive al incestose dirigen con paso firme a la destrucción mutua asegurada. La película aspira tanto a ser una sátira de la quiebra moral de la clase pudiente como a proporcionar una experiencia igual de perturbadora que las citadas obras de Lanthimos, pero no posee el vitriolo suficiente para lograr lo primero y es evidente que su director, el brasileño Karim Aïnouzcarece de la capacidad del cineasta griego para generar atmósferas a través de la puesta en escena. Al final, todo cuanto ofrece es un puñado de imágenes desesperadas por provocar -la de un tipo obsesionado con la sangre menstrualla de otro que esnifa un calcetin lleno de semenun morreo entre Elena Anaya y Pamela Anderson-, y eso hace que resulte bastante pueril, y más bien patético.
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