En uno de los tantos momentos de campaña promocional de El DEP, Matt Damon reconoció sin filtros que la preparación de este tipo de proyectos está sujeta y condicionada a ciertas reglas ajenas a la creatividad. En vez de ser original e ingenioso, hay que recurrir a la repetición de determinadas fórmulas porque, del otro lado, el público ya no es el mismo. “Ahora nos plantean cosas como: ¿Podemos tener una secuencia de acción en los primeros cinco minutos?”, admitió.
El QEPDde Joe Carnahan, es el lanzamiento más reciente del catálogo de películas de acción de Netflix, que cuenta con los recursos, el atractivo y el potencial suficiente para atraer a espectadores de todo el mundo al mismo tiempo a través del streaming. La película alcanzó en su debut nada menos que 46 millones de visualizaciones. y se convirtió en el contenido número 1 en 90 países.
Ben Affleck interpreta a JD Byrne y Matt Damon a Dane Dumars, ambos policías de Miami. Foto:netflix
Hasta no hace mucho tiempo era algo natural que una película de estas características tuviese como destino inicial en materia de estreno a los cines. Pero el paradigma cambió muy rápido: Es imposible igualar los números de audiencia de Netflix por más amplios que sean los alcances de un lanzamiento en pantalla grande.
Allí está la clave de la nueva configuración del entretenimiento globalizado y también de los cambios en el consumo. A cambio de poner sobre la mesa todo el dinero que necesitan para hacer realidad su proyecto, Netflix les pidió a Damon y Ben Affleck, como productores, que El QEPD Incluye una secuencia de acción en los primeros cinco minutos..
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En palabras de Damon, la justificación para semejante planteo es el deseo de encontrar el mejor antídoto para un espectador naturalmente predispuesto a dispersarse y hacer muchas otras cosas mientras se conecta vía streaming una película. “Queremos que los espectadores se queden –dice Damon que le pide Netflix–. Y no estaría mal si repetiran la trama de la película tres o cuatro veces en los diálogos porque la gente está usando el celular al mismo tiempo”.
No es algo nuevo
Una breve búsqueda realizada por La Nación (Argentina) a través del mapa de estrenos de acción de más alto perfil con el sello original de Netflix corrobora ampliamente las afirmaciones de Damon. Desde 2019 hasta hoy esas producciones responden a la “nueva normalidad”. En ninguno de los casos consultados la primera gran escena de acción surge después de los primeros 10 minutos. Casi siempre aparece antes.
“El modo estándar para hacer una película de acción que nosotros aprendimos –recordó Damon– suponías que tuvieras tres secuencias de gran despliegue distribuidas a lo largo del film. Una en el primer acto, otra en el segundo y otra en el tercero. En la última tenías que poner la mayor cantidad del presupuesto porque era el final de tu relación”.
El modo estándar para hacer una película de acción que nosotros aprendimos suponíamos que tuvieras tres secuencias de gran despliegue distribuidas a lo largo de la película. Una en el primer acto, otra en el segundo y otra en el tercero. En la última tenías que poner la mayor cantidad del presupuesto porque era el final de tu relación.
Matt DamonActor y productor.
Ahora las cosas son bien distintas. Una parte considerable de la carne que las plataformas ponen en el asador de sus proyectos de acción más recientes se cocina a fuego ultrarrápido en los primeros minutos de la trama. No sea cosa que el espectador ya de entrada se sienta irresistiblemente atraído a desviar la vista de la pantalla y salir a buscar en otros dispositivos. (el celular, sobre todo) los estímulos que una trama como la de El QEPD No le estaríamos ofreciendo.
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Más allá de Hollywood
En el caso de las películas de acción, la estrategia de Netflix no se limita a las producciones hechas en Hollywood y habladas en inglés. Cada plan anual de estrenos puede incluir títulos de acción hechos en distintos países europeos, India, Turquía, Tailandia, Sudáfrica, Corea del Sur o Australia, destinados originalmente a cada uno de esos mercados locales. Algunos de ellos pueden (y logran) proyectar su atractivo al mercado global.
Francia es un buen ejemplo en este sentido. En 2023, la película de acción. Ladronasuna especie de versión gala de Los Angeles de Charlie protagonizada por Mélanie Laurent y Adéle Exarchopoulos, nos cuenta en los primeros minutos cómo dos de sus protagonistas escapan de una persecución con drones que podría costarles la vida.
Un año antes llegó a la misma plataforma Incompatibles 2, secuela del mismo título, con Omar Sy (Lupino) y Laurent Lafitte como dos policías de perfiles bien opuestos que se ven forzados a sumar fuerzas para enfrentarse a peligrosos criminales. La película directamente empieza con una fuerte pelea ambientada en el mundo de la lucha libre clandestina..
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Hay casos que llegan todavía más lejos. Interceptadorcoproducción entre EE.UU. UU. y Australia estrenada directamente en Netflix a mediados de 2022, explora con poca imaginación la posibilidad de un ataque ruso con misiles a la población civil estadounidense. Podríamos agradecer el hecho de que la primera escena de acción aparece a los 10 minutos de iniciada la película, pero inmediatamente después alguien con uniforme militar y acento ruso advierte que hay 16 misiles manejados desde Moscú apuntando a 16 de las ciudades más pobladas del país. Unos 15 minutos más tarde, vemos a la presidenta de EE.UU. UU. grabándonos exactamente lo mismo desde una pantalla, mientras preside una reunión de emergencia.
Más cerca en el tiempo pasan cosas parecidas con otros proyectos un poco más grandes y con caras mucho más familiares en el elenco protagónico. Es el caso de De vuelta a la acciónestrenada por Netflix en enero de 2025. Allí, Cameron Díaz y Jamie Foxx interpretan a una pareja que dejó atrás un pasado dedicado al alto espionaje internacional para dedicarse a la vida familiar, pero en un momento se ven forzados a regresar a su vida anterior.
De vuelta a la acción es un ejemplo de manual de todo lo que Matt Damon advirtió. La primera escena de acción aterriza en pantalla en el minuto 4 y, como si esto fuera poco, aparece una segunda secuencia similar a los ocho minutos. Alrededor de los 20 minutos, el personaje de Díaz nos recuerda que ella y Foxx fueron (o son) espías. Casi lo mismo volveremos a escuchar en boca de la actriz antes de la hora de la película. El cine de acción por lo visto tiene espectadores cada vez con menos capacidad de memoria.
Otros estrenos recientes de Netflix como La vieja guardia 2 (2025) y El sindicato (2024) incluyen escenas de acción que directamente ponen en marcha el relato. Esto pasa a los 2 y 4 minutos, respectivamente. En el caso de El sindicatoel “método Netflix” se profundiza por la insistencia de los personajes centrales (Mark Wahlberg, Halle Berry y JK Simmons) en explicar las motivaciones de su acción y recordarnos varias veces lo que estaban haciendo minutos atrás.
Hay más. Algunas de las películas de acción de Netflix con mayor despliegue de producción y de promoción de los últimos años replican este esquema casi mecánicamente. El hombre gris (2022), con Ryan Gosling y Chris Evans, dura 8 minutos. Y un registro parecido se aplica a la trama de alerta roja (2021) y 6 a la sombra (2019), ambas protagonizadas por Ryan Reynolds.
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De hecho, Esta fórmula no solo se aplica desde Netflix. Un flamante estreno de Amazon Prime Video con producción original de la misma plataforma, Equipo de demolición (2026), comienza directamente, casi sin mediar palabras, con una frenética persecución por las calles de Honolulú.
La película es muy entretenida y queda a la vista cierta esmero en la elaboración de la trama, además de contar a su favor con el carisma de Jason Momoa y Dave Bautista. El problema es que se nos recuerda a cada momento, por si caemos en la tentación de distraernos, que los dos protagonistas son medio hermanos y que esa es la razón del distanciamiento entre ambos.
Como ya es casi un hecho que Equipo de demolición tendrá una secuela, el “método Netflix” descrito por Damon podría extender su influencia a través de todo el ecosistema de Hollywoodsobre todo si pensamos que solo queda pendiente el aval de los organismos reguladores de EE.UU. UU. para que la plataforma haga oficial y definitiva la compra de los estudios Warner, anunciada a comienzos de diciembre pasado.
Marcelo Stiletano
La Nación (Argentina)
