Mauricio Podoloffque hoy da nombre al trofeo que se entrega al campeón de la temporada regular en la NBA, se le ocurrió a finales de 1950 que era una buena idea organizar un partido de exhibición con los mejores jugadores del campeonato al estilo de lo que ya se hacía en la NHL con el hockey hielo. No sólo serviría para promocionar un torneo que sólo tenía cinco años de vida y déficit de atención. Los escándalos de apuestas arreciaban y había que desviar el foco. Nació el All Star Game, cuya trayectoria a lo largo de los años, especialmente a raíz de añadirse los concursos a finales de los 70 y en la ‘era Jordan’, dejó algunos de los momentos más memorables de la historia de la NBA.
Desde aquel partido de 1951 en el Boston Garden y después de los momentos cumbre de los 90, cuando aquellos duelos eran batallas nada amistosas y se incorporan jóvenes estrellas que desafiaron a las consagradas, léase Kobe Bryantel Juego de estrellas fue degenerando poco a poco hasta convertirse en un engendro que Jaylen Brown (Celtics) definió así después de participar en el de 2023. “Una rueda de calentamiento disfrazada con canastas espectaculares”. Después de una edición con 73 mates. (2017), otra estafa 167 intentos de tiros de tres (2019) en el apogeo de Curry, y una definitiva para consagrar el desafecto con un show de tres horas y sólo ¡¡¡42 minutos de tiempo efectivo!!! (2025)la NBA ha decidido frenar la hemorragia de popularidad. Hoy, en el 75 aniversario, nace un nuevo All Star: Estados Unidos contra el resto del mundo, como la majestuosa Copa Ryder de golf.
El All Star es una rueda de calentamiento disfrazada con canastas espectaculares
Nuevo formato
el Intuit Dome de Inglewood en LA., el modernísimo pabellón de los Tijerasverás el nuevo Juego de estrellas que responde a la necesidad de la NBA de elevar la tensión del partido, fomentar la competitividad y rivalidad entre los jugadores y devolver el interés a un duelo que en 1993 vio 22,6 millones de personas sólo en Estados Unidospero que en la última edición no pasó de cinco. Es el quinto formato distinto, el partido Este vs Oeste se usó 67 veces (38-29 para los primeros). Nada motiva más a los americanos que decirles a la cara que ya no son los mejores en baloncesto. Por eso, el All Star Game se dividirá ahora en cuatro partidos de 12 minutos (un cuarto de un partido convencional) en el que los tres combinados de ocho jugadores, uno de estrellas jóvenes de la NBA, otro de astros consagrados y, la novedad, otro con los mejores del firmamento internacional, o lo que es lo mismo los auténticos jefes del campeonato, se medirán en tres mini partidos. Los dos mejores jugarán la final (el último cuarto).
Jokic, en un reciente Grizzlies-Nuggets.
mandan los internacionales
desde 2018 el MVP de la NBA no es estadounidense. Antetokounmpo (Grecia), Jokic (Serbia), Embiid (Camerún) y Shai (Canadá) se han repartido el trofeo al más valioso. La afrenta es grante para los que se consideran propietarios del juego y sintomática de la globalización y de lo bien que se sigue jugando (y formando) en Europa porque Doncic (Eslovenia) y wembanyama (Francia) están en la rampa de salida para sucederles en el trono en un futuro próximo. El ‘unicornio’ gallo no está para bromas. “El All Star no ha sido competitivo, pero esto se acabó. Yo no salto a una cancha para que no me importe perder. Nunca empiezo un juego, ni uno de mesa en casa, pensando que voy a perder”. el Equipo Mundialestafa Doncic, que sigue teniendo el corazón tan blancoy ya está recuperado tras perderse los últimos tres partidos con los Lakers, quiere seguir marcando el paso del devenir de la competición. A pesar de las bajas de dos MVP como Anteto y shayal genio esloveno le acompañarán Jokic (Serbia), Wembanyama (Francia), Sengun (Turquía), Anthony-Towns (Rep. Dominicana), Jamal Murray (Canadá), Avdija (Israel) y Siakam (Camerún)..
Victor Wembanyama, antes de la rueda de prensa oficial.
El All Star no ha sido competitivo, pero esto se acabó. Yo no salto a una cancha para que no me importe perder
Lebron Jamesen su presencia número 22 (récord), tendrá algo que decir al respecto de quién tiene la supremacía. Ha visto, y participado, de la pérdida de pujanza del partido en este siglo XXI. El temor a lesionarse (con la consiguiente mengua económica para jugadores con contratos extraordinarios que cobran por partido jugado) y la ausencia de malos rollos entre los jugadores (ahora se llevan bien todos no como en los 90 cuando se encontrarían en un callejón oscuro y resolver sus diferencias) fue mermando el deseo y ardor de los protagonistas del encuentro hasta convertirlo en un simulacro de partido de baloncesto. Ahora, en otro contexto, con 135 jugadores internacionales de 43 países distintos (los Hawks tienen 10), el domingo de recreo y fiesta se acabó. Sin nada en juego, el triunfo tiene mucho simbolismo. Se dirime no sólo el estatus de unos y otros en la NBA: es una batalla por gobernar el mundo.


