21/02/2026 a las 04:37h.
Hace doce años, su primer disco ‘Camino Ácido’ trajo uno de esos soplos de aire fresco que de vez en cuando oxigenan la escena musical. Ángel Stanich revitalizó el folk-rock con originalidad, garbo y un poco de excentricidad, y durante mucho tiempo no quiso dar entrevistas. Le fue bien sin la ayuda de los medios, y creció lo suficiente con sus siguientes discos como para dejar de ser una agradable singularidad y convertirse en un referente.
Pero entonces llegó el bajón, el desencanto. Empezó a escuchar esa voz que no para de preguntarte para qué, ya la que hay que saber llamar para seguir caminando. En cuanto averiguó cómo, se puso a escribir ‘Por la hierba’, una canción que acabó guiando la creación de un disco de redención obligada.
‘Por la hierba’ es algo así como su ‘Nebraska’ particular. En el caso de Springsteen, fue una discoteca cuya publicación era más una necesidad vital que profesional o incluso artística. Un disco que tenía que sacar sí o sí antes de poder avanzar, para cicatrizar heridas y después continuar ya curado al cien por cien. ¿Se ve reflejado?
La verdad es que sí… No puedo negarlo. Aún no vi la peli, pero conozco ese álbum de sobra. Recuerdo que le «sustraje» a mi tía Nines los vinilos de ‘Nebraska’, ‘The River’ y ‘Born To Run’ cuando era un crío. Ya en las discotecas anteriores, especialmente en la segunda mitad de ‘The River’, se atisba un Springsteen taciturno en baladas como ‘Point Blank’ o ‘Stolen Car’. De pequeño ya tuve la mala pata de cruzarme con la depresión, y recuerdo que estas canciones, sin tener apenas idea de inglés, me hacían sentir menos solo. No sé cómo lo hacían pero así era, y Bruce siempre se ha conectado conmigo en esos momentos de atolladero personal (véase también el posterior ‘Tunnel of Love’)… Siempre ha sabido tocar mi lado más sentimental, y este último tiempo para mí ha sido muy de remover sentimientos. Me había llegado la hora de afrontar mis problemas un poco como lo haría él: con valentía y humildad.
Creo que el desencanto, uno de los grandes temas del disco, es una fase inevitable en cualquier carrera, por muy bien que vaya. ¿Está de acuerdo? ¿Cuáles son las cosas que le provocaron ese desencanto que fue minando su ánimo hasta generarle crisis de ansiedad?
Estoy bastante de acuerdo, sí. Sobre todo, si eres especialmente perfeccionista, ambicioso o caprichoso. Yo me considero del primer grupo, un obseso de los detalles, más que nada, en lo que tenga que ver con las canciones. Pero mi obsesión se fue expandiendo a otros campos, como el de los pequeños monólogos en los conciertos… Cada vez eran más y más grandes. Me preparaba un discurso sobre la cultura, el folclore y la historia de cada lugar en el que tocábamos, creéme que muy pormenorizado, tanto que empezaban a ser imposibles de memorizar día a día, uno tras otro… Disfrutaba investigando y conociendo datos curiosos de cada localidad, cosas que algunos oriundos verdaderamente agradecían que mencionara, pero compaginar esta bonita labor de Labordeta (ya quisiera…) con los propios conciertos que me estaba desbordando… Hasta el punto de no disfrutar igual del mero hecho de tocar, razón por la que me dediqué a esto de la música, y por la que la gente viene a vernos, ¿no? Por suerte, vuelvo a disfrutar como antes y, por desgracia, esta sólo era una mísera arista de todos mis problemas… ¡Ja!
«Las canciones que me iban saliendo compartían el aroma errante del desencanto»
¿Cómo se gestó el concepto ‘Por la hierba’ y cómo terminó convirtiéndose en el faro que iluminó el camino para el resto del disco?
De una forma muy orgánica: ‘Por la hierba’, como canción, fue la primera de esta cosecha, y durante mucho tiempo fue la única… Quizás, tenía la sensación de que en ella se concentraba ya todo lo que quería decir en ese momento. Y cuando empezaron a brotar las sucesivas, muchas emanaban el mismo aroma errante a desencanto, a salida abrupta de carretera… Sólo hubo que localizarlas y pensar un orden guay.
El ‘Nebraska’ no fue muy bien aceptado de primeras por el entorno del ‘boss’, ¿le ha ocurrido algo parecido?
La verdad es que no, aquí se pierde un poco el paralelismo, aunque sí que me han dicho que se comprende y, en consecuencia, se disfruta más con las escuchas… Pero eso me lo han dicho siempre. Esa es una cuestión de enjundia. En verdad, el símil con ‘Nebraska’ es válido a nivel emocional, pictórico, si quieres. A nivel musical, ‘Por La Hierba’ es muchas otras cosas… Casi todas, más alegres. No lo digo por nada, es que ¡hasta hay una bachata!
Por cierto, ¿qué le ha parecido ‘Streets of Minneapolis’ y el compromiso que está mostrando a Bruce en general?
No suelo tener mucha fe en que me gusten este tipo de canciones ad hoc para una causa, pero no está mal, ¿no? Su compromiso me encanta, y siempre con bastante coherencia. Puede llegar a resultar quizás cargante verle siempre impoluto, simpático y en el lado correcto, pero nunca será una amenaza para su país y el resto del planeta.
Creo que es bastante fan de Dylan, ¿no le llama la atención que esté callado ante lo que está ocurriendo en su tierra, Minnesota?
Bueno… Cada artista, al igual que un periódico, tiene de algún modo su propia línea editorial. ¿Le habrán dado el protagonismo suficiente en ABC a lo que está pasando en Minneapolis? ¿Suficiente para quién, verdad? Bob Dylan nunca fue el Dylan líder de masas que muchos esperaban de él, ni lo pretendió… Coherencia de nuevo. Por suerte o desgracia (yo me inclina más por la suerte), si quieres saber qué opinas tendrás que ponerte un disco y darle al play.
Referencias televisivas
Tiene una canción llamada ‘Poquita fe’. ¿Qué le parece la serie y la música que ha hecho Víctor Coyote?
Me fascina la capacidad que tiene para convertir lo rutinario en comedia, regalando escenas que son pura poesía. Las señoras que dan dos besos a todos, el kebab del compañero, los manteca- dos incomibles… Por citar sólo algunas. La música me parece que va pintiparada, una melodía clásica y grabable, con cierto deje a neorrealismo italiano. También me lleva a esos jingles de programas de cocina o bricolaje matinales, de esos que se repiten mil veces… Lejos de verlo como algo negativo, esto suma a la sensación de «Día de la Marmota» que viven los personajes. ¡Chapeau!
Creo que en este disco están las canciones más largas que ha publicado. ¿Alguna vez te ha sido difícil alcanzar el equilibrio en el proceso de combinar unas mínimas y razonables «formas» comerciales y lo que realmente quiere hacer?
A veces, sí… Sobre todo, en mis inicios donde parecía que no tenía reloj. Entonces, Javier Vielba (líder de Arizona Baby, amigo y productor de mis dos primeros álbumes) hizo las veces de Señor Miyagi y me fue enseñando a pulir toda esa cera. Ahora que, iluso de mí, creo que domino mejor esos tempos me atrevo de nuevo con canciones de «minutaje» generoso… Y con regocijo: siempre he sido fan de los temas de 7, 8… 12 minutos. Casi te diría que mi tema (y disco) favorito de Extremoduro es ‘Pedrá’.
¿Qué tal han sido los primeros conciertos tocando canciones del disco aún sin salir?
¡Muy bien! Cierto es que antes de que saliera el disco no tocábamos los temas del mismo a excepción de los adelantos que se fueron sucediendo, y ahora, a disco saca’o, estamos tocando ya 7 de los 9 temas. No soy tan fan de tocar temas antes de su publicación, aunque la marcianada que hicimos fue mayor: llegamos a tocar un tema inédito que de momento no se sabe si saldrá a la luz. En esta casa siempre se dobla la apuesta del misterio.
¿Crees que puede haber parte de su hinchada que esté añorando tu faceta más folkie y menos electrónica?
Seguro. Mas yo no lo veo así, y espero no quedarme solo… A esa parte de la hinchada le recomendaría escuchar ‘La casa negra’, ‘Super Gris’, ‘Una bachata nueva’ o ‘Por la hierba’. Ahí demuestro que sigo siendo más folkie que electrónico, y quien no lo vea debe tener un problema de conceptos. Creo que parte del público lo que puede añorar realmente son mis tiempos de arreglos más rudos, de cantar desgañitado… Pero he aprendido a hacer cosas más bonitas, a ser mejor músico, oye… ¡Qué le vamos a hacer! En fin, no se puede gustar a todos, y el público también fluye: el que igual pierdes folkie, lo ganas electrónico, o lo que sea… En cualquier caso, creo que tenemos seguidores fieles que confianza en que toque lo que toque será de buen género.
¿Cree que empezar a dar entrevistas ha podido cambiar algo en ti como artista?
Para nada (risas). Pero estáis siendo muy respetuosos, hasta majos conmigo. Muy agradecido por ello.
