Estados Unidos mantiene ventaja frente a China en la carrera por la inteligencia artificial (IA)especialmente en chips avanzados, modelos y comercializaciónsegún el análisis estratégico difundido por Goldman Sachs. La tesis, defendida también por su presidente de asuntos globales Jared Cohen en un artículo publicado en Revista Tiempomatiza el debate geopolítico: no existe una única carrera de la IA, sino Múltiples frentes donde ambos bloques compiten con prioridades distintas.
cohen sostiene que el ecosistema estadounidense lidera el desarrollo de crítico de hardware y de modelos de IA de fronteraun dominio que podría ampliarse a medida que los avances en microchips mejoren el rendimiento de los sistemas. A esto se suma la escalada de inversión: Goldman Sachs estima que las tecnológicas chinas destinarán unos 70.000 millones de dólares a IA el próximo añouna cifra relevante pero claramente inferior al volumen proyectado en EEUU.
Límites estructurales
El liderazgo estadounidense no está exento de fricciones. El crecimiento de los centros de datos está elevando con fuerza la demanda eléctrica, lo que, según Goldman Sachs, “expone cuellos de botella en generación, transmisión e infraestructura energética”. La lentitud regulatoria a nivel estatal y local ya empuja a inversores a explorar proyectos en regiones con mayor disponibilidad energética, como Medio Oriente.
En paralelo, Porcelana Competir con una estrategia diferente. Su foco no es tanto alcanzar la llamada inteligencia artificial general, sino acelerar la difusión industrial: vehículos autónomos, IoT (internet de las cosas), robótica y aplicaciones de consumo. Este enfoque prioriza escalada y adopción, apoyado por un sistema político más centralizado.
Una cadena de suministro global y frágil.
El informe subraya que la inteligencia artificial depende de cadenas de suministro globales donde ningún país es autosuficiente. Las restricciones estadounidenses a la exportación de software para chips han presionado al sector chino, pero Pekín conserva ventaja en minerales críticos. Además, los puntos de fricción evolucionan: memoria avanzada y infraestructura nube emergen como nuevos cuellos estratégicos.
Este pulso tecnológico ya se refleja en los mercados. Tras varios años en los que la IA impulsó buena parte de las subidas del S&P 500analistas de la firma observan mayor selectividad inversora y dudas sobre qué modelos de negocio resistirán la automatización. El debate empieza a girar del entusiasmo por el crecimiento hacia la evaluación de ganadores y perdedores.
Goldman Sachs está claro: la ventaja estadounidense existe, pero no es definitiva. Energía, regulación y arquitectura industrial. serán tan determinantes como el talento o los algoritmos en la próxima fase de la carrera global por la inteligencia artificial.
