Una zona V huele saludable como a la leche ligeramente fermentada o al yogur. Cuando tiene ese olor, una mujer está sana.
Eso sí, el aroma de la zona V no es estático; evoluciona según el ciclo menstrual, las hormonas y, de forma muy marcada, tras el sexo.
Este cambio no necesariamente es sinonimo de algo negativo.
los ginecólogos Iván Ortega y Darwin Simbaña lo explican, ya que una de las consultas más frecuentes pero que más tabú genera es el olor fuerte, raro o desagradable luego del ‘delicioso’.
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El ecosistema “V” y el guardián del pH
Para entender el olor a yogur de una zona V saludable, primero hay que conocer quiénes viven allí.
Darwin Simbaña, ginecólogo quiteño, explica que la vagina es un ecosistema vivo llamado microbiotacompuesto por bacterias buenas, hongos y algunos virus. Su bienestar depende de un pH ácido (entre 3,5 y 4,5).
“Este rango no es casualidad; su objetivo es mantener la estabilidad de la microbiota. Cuando la zona pierde su acidez, el equilibrio se rompe y ocurre un incremento descontrolado de bacterias y hongos, lo que genera el olor inadecuado”, señala Simbaña.
Además, señala que no se debe temer ante el cambio de olor, lo que sí es necesario es perder la vergüenza y consultar a tu especialista cercano o de confianza.
¿Por qué el sexo altera este equilibrio?
Iván Ortega, sexólogo que atiende en Quito, nos explica que el olor no es el enemigo. Aclara que el semen es alcalinomientras que la vagina es ácida.
Al mezclarse, el pH cambia momentáneamente, pero el cuerpo suele restablecerse en unas 8 horas.
No obstante, existen otros factores externos que Simbaña identifica como críticos:
- Higiene y productos: El jabón común tiene un pH alcalino que altera la acidez natural. Además, las duchas vaginales son peligrosas porque “lavan” la cavidad interna, eliminando las bacterias buenas y dejando el terreno libre para infecciones.
- Actividades recreativas: El cloro de las piscinas es alcalino y vuelve a la mujer más susceptible a procesos infecciosos. En el caso del mar o ríos, el riesgo no es el agua, sino quedarse con la ropa interior húmedalo que altera el pH.
El “Olor a Pescado”: ¿Cuándo ir al médico?
Si el aroma se vuelve fétido (similar al pescado podrido) y se acompaña de flujo grisáceo, picazón o ardor, Ortega advierte que estamos ante una vaginosis bacteriana.
En la intimidad, la fricción y la mezcla con el semen hacen que este olor, causado por bacterias como la Gardnerella vaginalis, se vuelva perceptible de inmediato.
Guía práctica para proteger tu equilibrio íntimo
Mantener la salud de la microbiota vaginal no requiere de productos costosos, sino de hábitos conscientes. Aquí los consejos de los expertos:
- La regla de las 8 horas: Evite las relaciones sexuales demasiado frecuentes si notas sensibilidad, para permitir que el pH se restablezca solo.
- Higiene minimalista: Lávate únicamente con agua o con jabones de pH neutro (entre 3,5 y 5,5) y siempre de forma externa.
- Dile adiós a las duchas: No utilice dispositivos para lavar el canal vaginal interno; esto elimina las bacterias buenas y facilita las infecciones.
- Cuidado post-piscina o mar: No te quedes con la ropa interior húmeda después de nadar, ya que la humedad prolongada rompe la acidez natural.
- Orina tras el sexo: Aunque no cambia el olor, ayuda a barrera bacterias de la uretra y a eliminar residuos de fluidos.
- Sabor versus Olor: Recuerda que comer frutas como piña o kiwi mejora el sabor de las secreciones, pero no previene el mal olor si hay una infección.
Si vives en Quito presta más atención.
En Quito, la humedad y el frío a menudo obligan a las mujeres a usar ropa muy ajustada o térmica.
Ante esto, Simbaña recuerda que “la falta de ventilación es un enemigo silencioso para el pH, incluso más que el sexo mismo”.
Por eso, si reside en la capital y notas cambios en el olor de tu zona V, la recomendación es clara: no te automediques con productos de farmacia y busca una guía profesional que entienda tu historial clínico.
