Puede que los aspirantes anden tan ocupados en reunir las 2.337 firmas necesarias para superar el corte que los pueda convertir oficialmente en candidatos que, de momento, la campaña electoral a la presidencia del Barça parece de más baja intensidad, comparada con comicios anteriores. Ayer fue el primer día de los dos posibles que la búsqueda de avales coincide con jornada de partido, pero la cosa se complica cuando el Camp Nou continúa, a pesar de llenarse, limitado a un aforo de cuarenta y cinco mil espectadores. Y con tanta afluencia de turistas, vayan ustedes a saber cuántos de los asistentes eran socios con derecho a voto.
En los aledaños del estadio se instalaron las carpas pertinentes para la recogida de firmas, que para Laporta y Font no dejarán de ser un mero trámite, puesto que se supone que superan con holgura el corte. Pero Vilajoana y Ciria deberán sudar sangre para llegar al recuento del 3 y 4 de marzo con los deberes hechos.
A partir de aquí se sabrá si la cosa se reparte en un enfrentamiento abierto entre tres o cuatro candidatos, que dividiría el voto, lo que favorece las aspiraciones del presidente saliente, o, tal como se atisba, la oposición al laportismo se concentra en un solo contrincante, producto de los pactos, para que la cosa se reduzca a un cara a cara.
A no ser que haya algún Casaus escondido, para fragmentar el voto, tal como hizo el que después fuera vicepresidente en las elecciones de 1978 y restarle votos a Ariño en su duelo contra Núñez, del que el constructor salió claramente favorecido.
De momento, sea cual sea el escenario, Laporta va tan distanciado en las encuestas y en todas las opciones resulta el claro favorito que ni la aparición de Messi difícilmente podría alterar su reelección. Y más si el Real Madrid, con tropiezos como los del sábado pasado en el campo de Osasuna, parece empeñado en allanar el camino en la Liga del once de Hansi Flick, que no desaprovechó el regalo del rival para volver a subirse al liderato de la clasificación, con una cómoda victoria frente al Levante por 3-0.
En un partido en que por fin se descubrió el enigma del fichaje de Cancelo, convertido en el MVP del encuentro gracias a su buen partido y su asistencia a De Jong en el segundo de los goles. Tras dos derrotas consecutivas, el Barça vuelve a comandar la tabla clasificatoria, y esto es lo que más le importa al culé, ya sea socio, abonado o un simple guiri curioso.
