Dos derrotas consecutivas, y tan duras como el 4-0 del Atlético en la Copa y el 2-1 del Girona en la Liga, quitaron los cimientos del Barça. Y los de Flick. Pero el técnico, tras una semana llena de reuniones en el vestuario, donde se debatió de todo, no modificó ni un milímetro su idea de juego, pero sí alteró, en cambio, las jerarquías del grupo.
Algo se está moviendo en el interior, consciente el alemán de que tenía que intervenir para despertar a un equipo que había sido zarandeado con un contundente 6-1. E intervino el técnico para recuperar el liderato con el balsámico 3-0 al Levante aprovechando la inesperada caída del Madrid en Pamplona contra Osasuna.
Marc Bernal felicitado por Lamine tras anotar el primer gol ante el Levante en el Camp Nou / JORDI COTRINA
Flick actuó desde la pizarra. Lo hizo recuperando la figura de un medio centro tradicional en la figura del joven Marc Bernal, algo a lo que había renunciado, tanto en el Metropolitano como en Montilivi donde apostó por el Barça de los cinco delanteros, cohabitando Fermín y Dani Olmo de salida. Convivencia que se truncó bruscamente el domingo.
El enfado de Lamine y Lewandowski
Y luego quiso dejar su sello con los cambios, prescindiendo de dos de los tres delanteros, asumiendo lo que eso implicaba. O sea que Lewandowski y Lamine Yamal se marcharon antes de tiempo del Camp Nou, enfadados ambos por ver los minutos finales desde el banquillo.
Frustrados los dos porque toparon con la peor versión de ellos mismos ante el Levante. El polaco solo dejó dos remates (uno a puerta) en los 66 minutos que jugó. El canterano compuso tres disparos (ninguno a portería) en los 88 minutos que actuó. “¿Qué reacción? ¿Se ha enfadado Lamine?”, se preguntó el técnico sabiendo la respuesta.
Pero el alemán, cuidadoso como es casi siempre en sus mensajes públicos, evitó el pulso dialéctico con las estrellas, obligados a comer su enojo ellos mismos. Como ninguno dijo nada después del partido, falta confirmar si ese fastidio era únicamente por la medida de su entrenador. O era, en realidad, una furia interior porque no se reconocen en estos extraños días de falta de puntería.

Lamine Yamal se tapa la cara en un gesto de desagrado. / Jordi Cotrina
Mientras los delanteros se han quedado a oscuras en los tres últimos encuentros (ni un solo gol de Lamine, Lewandowski, Raphinha, Ferran coincidiendo con la lesión de Rashford), Flick comprobó que era necesario corregir algunas disfunciones, y graves, que se habían advertido en el funcionamiento del Barça. Un equipo partido sin hilos de conexión entre el ataque y la defensa, permitiendo el volcánico y tradicional ida y vuelta ‘flickniano’.
Bernal trae el orden y no falla ni un pase
Con Marc Bernal, el grupo disfrutó del orden y equilibrio que no ofreció en Madrid ni en Girona. Ni un solo pase erró el joven azulgrana el pasado domingo. 47 hizo ante el Levante, 47 fueron buenos. O sea, la perfección más allá de que anotara el 1-0 transformado en un inusual delantero centro, cazando con astucia el preciso centro de Eric García. O sea, el central diestro elegido por Flick (ni un minuto estuvo en el campo Pau Cubarsí) estudió al mediocentro: un tiro, un tiro a puerta y un gol.
Flick ha sentado en el banquillo a Balde ante Girona y Levante. Gerard Martín y Cancelo se convierten en alternativas que amenazan la que era intocable posición del lateral zurdo titular
En seis días, y desde la derrota en Montilivi, Flick ha cambiado varias cosas porque no solo ha apostatado por Marc Bernal, quien vivió su segunda titularidad en Liga. La primera fue a finales de noviembre pasado ante el Alavés en el Camp Nou. A Balde, por ejemplo, le ha despojado del rol de lateral zurdo titular, que se suponía era suyo y con la condición de intocable.
Tras el 4-0 del Atlético (dos de los goles rojiblancos llegaron por su banda, desasistido como quedó por la falta de ayuda del equipo), la defensa ya fue suplente ante el Girona (suplió a Gerard Martín en el minuto 63) y ni siquiera se quitó el chándal con el Levante asistiendo desde el banquillo al mejor partido de Joao Cancelo.

Hansi Flick, durante el Barça Levante en el Camp Nou. / Jordi Cotrina
Tuvo el portugués un excelente protagonismo ofensivo dejando una asistencia a Frenkie de Jong en el 2-0, ganándose los elogios del técnico. Balde queda como síntoma y, al mismo tiempo, como aviso de esas decisiones que ha tomado el alemán para agitar a un grupo que se está reformulando en plena competición.
Pedri está de vuelta
Y justo la tarde en que regresaba Pedri -se le ha hecho larga, muy larga, esa ausencia al Barça porque ha afectado, y de forma esencial, al juego del equipo-, recobraba el liderato (ni una semana le ha durado al Madrid) a la espera de que sus delanteros hallen el interruptor para encender la luz.
Mientras Flick pasa del Barça de los cinco delanteros a de los dos centrocampistas (Bernal y De Jong), guardando, sobre todo, Lamine, quien ha pasado de encadenar una racha de cinco partidos consecutivos marcando goles a quedarse seco en los tres últimos.
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