En la actualidad”modernidad gaseoso”, término que describe una sociedad donde la inmediata y el cambio constante disuelven las certezas, la educación superior se enfrenta a una desafío existencial. No basta con digitalizar el aula; se requiere una transformación profundo de los métodos para evitar que el conocimiento se vuelve superficial. La clave reside en el aprendizaje activoun modelo donde el estudiante deja de ser un receptor pasivo de informacion y el asume el rol de protagonista en la construcción de su propio conocimiento.
Uno de los pilares de esta transformación es el desarrollo de la metacognición. En términos sencillos, la metacognición es la capacidad de “pensar sobre nuestro propio pensamiento”. Es el proceso mediante el cual una persona se vuelve consciente de cómo aprende, qué herramientas le funcionan mejor y cómo puede regular su esfuerzo para resolver un problema.
En la enseñanza de la educacion superior, fomentar esta habilidad es vital. Naciones Unidas estudiante que posee herramientas metacognitivas no solo memoriza una ley, sino que comprende por qué le resulta difícil entenderla y busca estrategias para superar ese obstáculo. La literatura academica actual sugiere que esta autonomía es el predictor más fuerte del éxito profesionalsuperando incluso la acumulación tecnica de datos.
Metodologías que transforman el aula.
Para aterrizar estos conceptos, se requiere la implementación de metodologías activas. Entre las más eficaces destaca el Aula Invertida (Aula invertida), un método donde los alumnos revisan la teoría en casa a través de vídeos oh lecturaspara que el tiempo en clase se dedique exclusivamente a debates y resolución de casos reales.
Asimismo, el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) Situar al estudiante ante retos complejos que no tienen una sola respuesta correcta. Esto es fundamental en disciplinas como el derecho digital, donde la normativa, como la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales (LOPDP), debe aplicarse a realidades tecnológicas que cambian cada día. Es decir, no solo se enseña derecho, sino que se entrena al estudiante en la realización de Evaluaciones de Impacto (EIPD)donde la respuesta no solo está en la ley, sino también en el analisis del riesgo con lo cual además se genera conocimiento interdisciplinario. estas estrategias actuar como un “andamiaje”, es decir, un soporte temporal que el docente brinda para que el alumno construya una estructura mental sólida y autónoma.
La Inteligencia Artificial como espejo, no como muleta
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas genera temores, pero también oportunidades de mejora. El riesgo principal es el “minimalismo intelectual“, donde el alumno delega su capacidad de pensar en un algoritmo. Sin embargo, la IA puede ser utilizada como un “tutor socrático”, una herramienta que, en lugar de dar respuestasinterroga al estudiante y lo obliga a validar la veracidad de la informacion.
Este uso ético busca el Kairós educativo. En la filosofía griega, Kairós representa el momento oportuno, ese instante preciso donde se da una ventana de aprendiendo significativo. El docente moderno debe identificar ese “momento justo” para introducir la tecnologíaasegurándose de que sirva para profundizar el análisis crítico y no para sustituirlo.
Resulta imperativo rediseñar los mecanismos de evaluación para que trasciendan la mera reproducción de contenidos como elaboración Delaware ensayosinformes o resolución de cuestionariosla cual hoy puede ser delegada a herramientas de Inteligencia Artificial.
La tendencia global sugiere el desarrollo de metodologías de evaluación situada; es decir, Diseñar actividades que repliquen escenarios complejos de la vida profesional dentro del entorno controlado del aula.por ejemplo: debates, simulaciones de audiencia de juicios o mesas de negociación.
Mecanismos de evaluación que permiten validar la autenticidad de la autoria y las habilidades esenciales para gestionar la complejidad y los riesgos de la economia digital como, por ejemplo: la expresión oral, la persuasión argumentativa, el liderazgo adaptativo y el trabajo colaborativo interdisciplinario, la resiliencia cognitiva y la agilidad en la toma de decisiones bajo presión.
Al desplazar el foco desde el producto final (fácilmente generado por un inmediato) hacia el proceso resolución y la defensa argumentativa presencial, el docente evalúa en tiempo real el criterio jurídico y ético. Así, garantizamos un aprendiendo auténtico, verificable y, sobre todo, útil para navegar las aguas de esta modernidad gaseosa.
Conclusiones para una formación resiliente
La implementación del aprendiendo activo no es opcional si se desea formar profesionales capaces de gestionar la complejidad actual. El hallazgo principal de la investigación pedagógica es claro, el aprendizaje se consolida cuando hay responsabilidad proactiva.
Las instituciones de Educación Superior deben invertir en formación docente para que el Docente sea un facilitador que fomente la ética y la autoria genuino. Al final, el objetivo de la Educación Superior en Ecuador debe ser dotar a los ciudadanos de la ONU pensamiento critico que les permita navegar la incertidumbre tecnológico sin perder la brújula del humanismo y el respeto a los derechos fundamentales contemplados en nuestra carta magna.
