En 1847, Emily Brontë publicó cumbres borrascosasun libro revolucionario para la época, tanto en forma como en contenido, y la única novela que escribió antes de morir de tuberculosis un año después. La recepción de la obra escandalizó a la sociedad por considerar un ataque frontal contra la moral victoriana y los convencionalismos de la época. Las cuestiones de raza, clase y género que Emily Brontë retrató en su obra, siempre mezcladas con el miedo a lo desconocido, la amenaza del otro, fueron absolutamente innovadoras. Cuestiones que la película de Emerald Fennell, estrenada 179 años después, ha eliminado de la historia, dejando únicamente la carcasa formada por el amor obsesivo de los protagonistas.
La historia de Heathcliff comienza así: al regresar de un viaje a Liverpool, el señor Earnshaw (padre de Catherine y Hindley) rescata de las calles de la ciudad a un niño, a quien cría en el hogar familiar junto a sus hijos sin que sepamos nada más acerca de su procedencia. A lo largo de la novela se menciona su tez oscura sin llegar a concretar en ningún momento su origen racial, refiriéndose a él también como el hijo de un láscar, nombre que recibían los marinos del subcontinente indio al servicio de los barcos ingleses. En la novela, Heathcliff se caracteriza y describe como alguien diferente, que no pertenece a la misma sociedad que Catherine ni el resto de personajes, y es esa otredad la que hace sentir incómodos a los habitantes de los páramos ya los lectores de la novela.
