Este martes en la noche, el presidente Donald Trump pronunciará su primer discurso desde que regresó a la Casa Blanca sobre el ‘Estado de la Unión’ ante el Congreso. Como sus antecesores, hará en él un equilibrio de su primer año en la Casa Blanca y dará perspectivas sobre lo que está por venir en este segundo.
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Un “inventario” que ya prometió será “largo” y en el que se espera figuren, entre otras cosas, su campaña contra la inmigración ilegal, la evolución de conflictos internacionales, la lucha contra las drogas y el estado de la economía.
“Tenemos un país que ahora va bien. Tenemos la mejor economía que jamás hayamos tenido, la mayor actividad que jamás hayamos tenido. Mañana (martes) por la noche daré un discurso, y me oirán decir esto mismo. Será largo, porque tenemos mucho de qué hablar”, adelantó Trump este martes en un acto en la Casa Blanca.
Y aunque no hay duda de que el presidente tratará de resaltar sus éxitos —todos los mandatarios lo hacen—, una mayoría de estadounidenses llega a la fecha con bastante escepticismo.
Mayoría de estadounidenses desaprueba gestión de Trump y duda sobre rumbo del país
Por lo menos, eso es lo que revela una nueva encuesta de El Correo de Washington, abecedario mi Ipsosen la que un 60 por ciento desaprueba la dirección que le ha dado Trump al país y solo el 39 por ciento dice respaldarla.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto:AFP
Para ponerlo en contexto, ese número es la medición más baja que obtiene el presidente en este primer año y solo es comparable con el peor momento de su anterior paso por la Casa Blanca, justo después de la violenta toma del Capitolio del 6 de enero de 2021.
La evaluación, ya en los temas específicos, tampoco fue favorable para Trump:
- La economía, que fue, junto con la inmigración, uno de los pilares de su victoria electoral en 2024, hoy aparece como uno de sus principales flancos débiles.
Solo el 32 por ciento aprueba su manejo de la inflación, su peor calificación en cualquier tema, y apenas el 41 por ciento respalda su gestión económica en general.
Aunque esa cifra supone una leve mejora frente a octubre pasado, cuando la brecha negativa era de 25 puntos y hoy es de 16, el balance sigue siendo claramente desfavorable.
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Más aún, el 48 por ciento de los encuestados considera que la economía ha empeorado desde que Trump regresó a la Casa Blanca, frente a un 29 por ciento que cree que ha mejorado.
En el plano personal, el 22 por ciento dice estar mejor financieramente que hace un año, Mientras que el 33 por ciento afirma estar peor y el 44 por ciento no percibe cambios.
- El tema de los aranceles, una de las banderas más visibles del presidente, tampoco le genera réditos. Solo el 34 por ciento aprueba su manejo de la política arancelaria, mientras que el 64 por ciento la desaprueba, exactamente el mismo nivel de rechazo que registró en abril pasado.
El viernes, además, la Corte Suprema asestó un revés a la Casa Blanca al anular varias de esas tarifas por considerar que el presidente se había excedido en su autoridad al imponerlas de manera unilateral.
Decisión a la que el presidente respondió señalándola de “estúpida” y anunciando un nuevo arancel global del 15% que rige desde este martes.
Los estadounidenses respaldan su llamado a deportar a los aproximadamente 14 millones. Foto: EFE.
- La sensación de que atraviesa buena parte del sondeo, casi dos de cada tres estadounidenses (65 por ciento), es que los estadounidenses consideran que Trump ha ido más allá de la autoridad que le confiere su cargouna cifra que ha aumentado desde el inicio de su segundo mandato.
Un 56 por ciento cree que no está comprometido con la protección de los derechos y libertades de los estadounidenses, y el 62 por ciento opina que utiliza la presidencia para enriquecerse personalmente.
El escepticismo hacia Trump se extiende a la política exterior y migratoria
En política exterior, el escepticismo también es notorio. Tras sus amenazas iniciales de tomar el control de Groenlandia y luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el 54 por ciento se opone al uso del poder militar para forzar cambios en otros países, frente a apenas el 20 por ciento que lo respalda.
La encuesta se conoció en momentos en que la Casa Blanca evalúa posibles acciones contra Irán, lo que añade relevancia a estos datos.
En materia migratoria, el panorama es más matizado. Con un estrecho margen de 50 a 48 por ciento, los estadounidenses respaldan su llamado a deportar a los aproximadamente 14 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país.
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Sin embargo, el 58 por ciento considera que está yendo “demasiado lejos” en sus esfuerzos por ejecutar esas deportaciones, un aumento de diez puntos porcentuales en los últimos diez meses.
Cerca de seis de cada diez encuestados dicen oponerse a las tácticas empleadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y una mayoría rechaza la expansión de operativos para detener y expulsar indocumentados.
Los acontecimientos recientes en Minnesota, donde la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos migratorios desató protestas masivas, parecen haber erosionado parte del respaldo inicial a su estrategia.
¿En quiénes confían más los estadounidenses?
En el terreno político más amplio, el sondeo ofrece señales mixtas para ambos partidos. Preguntas sobre quién confía más para el manejo de los grandes temas nacionales, 33 por ciento menciona a Trump, 31 por ciento a los demócratas en el Congreso, 4 por ciento dice que ambos por igual y un 31 por ciento responde que ninguno.
Es decir, aunque el presidente mantiene una ligera ventaja, el nivel de desconfianza generalizada es alto.
Las divisiones partidistas en el sondeo son palpables. Mientras el 85 por ciento de los republicanos aprueba su desempeño, el 94 por ciento de los demócratas y el 69 por ciento de los independientes lo desaprueban.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orban (derecha), y el secretario de Estado, Marco Rubio. Foto: AFP
El desgaste también alcanza la base republicana
Sin embargo, incluso dentro de su partido hay señales de desgaste, pues el porcentaje de republicanos que dice “aprobar fuertemente” su gestión cayó del 63 por ciento hace un año al 48 por ciento en febrero.
Las percepciones sobre su carácter tampoco son favorables.
Un 70 por ciento considera que no es honesto ni confiable, el nivel más alto registrado en esta medición. El 56 por ciento cree que carece de la agudeza mental necesaria para desempeñar eficazmente el cargo, y el país está prácticamente dividido sobre su estado físico: el 48 por ciento piensa que tiene la salud adecuada para gobernar, frente al 51 por ciento que opina lo contrario.
Para los demócratas, estos números abren oportunidades de cara a las elecciones de mitad de mandato de este noviembre próximo, en las que los republicanos podrían enfrentar pérdidas en la Cámara de Representantes.
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Sin embargo, el estudio también subraya sus propias limitaciones. Cuando se pregunta quién está más conectado con las preocupaciones de la gente común o quién es más confiable para reducir el costo de vida, Trump y los demócratas obtienen resultados igualmente bajos, y cerca de un tercio de los encuestados dice no confiar en ninguno de ellos.
En todo caso, mientras Trump se prepara para presentarse ante el Congreso con un mensaje de logros y promesas de recuperación económica, lo hará frente a un país profundamente dividido y mayoritariamente crítico con su gestión.
El discurso del Estado de la Unión le ofrecerá una vitrina privilegiada para intentar revertir esa narrativa.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
