El Real Madrid perdió en Valencia la segunda final de la temporada, en un encuentro que pone el foco en la gestión de la plantilla de Sergio Scariolo y en el bajo rendimiento de alguno de los fichajes sobresalientes realizados por el club este verano pasado. La derrota ante el Kosner Baskonia (89-100) fue un tropiezo inesperado que tiene difícil explicación en las altas esferas del club, especialmente tras los dos partidos previos en la Copa ante Unicaja y Valencia, y el liderato incontestable en la Liga Endesa (18 victorias, 2 derrotas).
LA GESTIÓN DE LA PLANTILLA POR PARTE DE SCARIOLO
“Estamos decepcionados, pero hemos jugado una buena Copa del Rey hasta pocos minutos antes del final. Estamos decepcionados pero la progresión de octubre aquí no se tira por la borda, es una base desde la que volver a arrancar y no será fácil pero es lo que tenemos que hacer. Debemos saber que muchas cosas las hemos hecho bien y alguna mal, del entrenador a todo el mundo. No nos tiene que afectar pero es nuestra tarea porque este partido no se puede volver a jugar, hemos de seguir adelante con autocrítica pero sin perder confianza”, aseguró el técnico madridista, que ha perdido las dos finales disputadas esta temporada, la de Copa y la de la Supercopa. Nadie duda de la capacidad de Scariolo, pero en los despachos comienzan a preguntarse por qué se fichó en verano a jugadores como Len, Krämer, Procida, Okeke o Almansa, que tienen un rol residual en las rotaciones del italiano. El tan controvertido ‘excel’ en el que el técnico distribuye los minutos de juego para repartir las cargas de trabajo no termina de encontrar una rotación en la que el equipo fluya tanto en ataque como en defensa. Hezonja no apareció en los minutos decisivos ante Baskonia como en la semifinal frente a Valencia, donde fue el héroe con dos triples en los 20 segundos finales que dieron la vuelta al marcador (del 106-101 al 106-107). En la final se marchó visiblemente enfadado con el entrenador tras ser reemplazado. De Lyles (4 puntos en 16 minutos) no hubo noticias en la final y otros jugadores fundamentales en la rotación como Llull (3 puntos) o Tavares (9 puntos, 7 rebotes y el peor +/- del equipo) no tuvieron impacto en el partido. Scariolo avisó de que habría “inevitables derrotas de calendario” debido a la acumulación de partidos, pero un día de hoy parece que las rotaciones también le están costando partidos a los blancos.
LA DEFENSA HACE AGUAS
El Real Madrid armó una plantilla alrededor de Scariolo “digno de la NBA”, en palabras de su presidente. Entre los recién llegados está Luis Guil, el técnico de defensa de los blancos. Mano derecha del italiano desde hace años. En la final ante Baskonia el equipo volvió a resentirse defensivamente en el último cuarto, en el que encajó 33 puntos. Llegó cinco arriba y acabó una vez abajo. El parcial del último cuarto (17-33) fue descorazonador para un equipo que aspira a ganar una final. Y llama más la atención que fuese ante un equipo como Baskonia que con la baja de Diop no presentaba pívots dominantes en la pintura, donde actuaron Mamadi Diakite (2,06), Eugene Omoruyi (1,98) o Rodions Kurucs (2,06). Jugadores versátiles, en el caso del primero defensivamente respetables por sus condiciones atléticas, pero de talla mucho menor. Pero un tímido Tavares no se impuso y la energía de Garuba estuvo mal canalizada esta vez, ya que el internacional español solo duró en cancha diez minutos por las faltas ya seis minutos del final ya estaba eliminado y desquiciado por los triples de Omoruyi (tres). Eso dio la oportunidad a un Alex Len (2,13) que sigue siendo un secundario. En la final el ucraniano jugó algo más de seis minutos para sumar cuatro puntos y tres rebotes, siendo el único madridista con saldo positivo (+9) en el campo.
LOS FICHAJES NO ENCAJÁN
Trey Liles se marchó de la Copa firmando tres actuaciones intrascendentes (14 puntos ante Unicaja, cuatro frente a Valencia y lo mismo en la final). Un jugador de enorme clase y elegancia, pero no da el paso adelante que necesita el equipo. Okeke se volvió a quedar fuera de la convocatoria en los tres partidos, como Izan Almansa y Gabriele Procida. Una circunstancia que le deja en una posición difícil y le abre la puerta a una posible salida. El estadounidense, fichado como especialista defensivo el pasado verano, recibió el pasaporte nigeriano a final de 2025, pero necesita documentación adicional para jugar como comunitario en la ACB. Maledon es quizás el único que está cumpliendo las expectativas, en esa alternancia que Scariolo le brinda en las rotaciones con Campazzo y Feliz. Es el jugador más desequilibrante desde el bote, pero necesita soltarse en el tiro para aportar más producción ofensiva y ayudar a abrir las defensas. En la final sumó 12 puntos en veinte minutos, con un solo triple anotado. David Krammer llegó con la vitola de tirador y los minutos que se ha ganado los ha hecho desde el rol de especialista defensivo, algo que no se entiende mucho. Y Len solo ganó protagonismo en la final cuando Garuba salió eliminado. De Procida y Almansa no hay noticias. Muchos fichajes y poca aportación.
IRREGULARIDAD CONSTANTE
El Real Madrid de Scariolo sufre desconexiones recurrentes en los partidos. No es capaz de cerrar los encuentros cuando se abre un poco de brecha, como le ocurrió en la final, y se entrega a la calidad de sus jugadores. Hezonja rescató al equipo en la semifinal ante el Valencia, pero ante el Baskonia faltó fluidez y colmillo. Tenía más hambre el Baskonia y se demostró en el último cuarto. El Madrid juega a tirones, muestra una irregularidad preocupante tanto en defensa como en ataque. No ataca con naturalidad, no fluye y tiene picos de rendimiento altísimo, como su inicio ante Unicaja, con desconexiones llamativas, como el último cuarto de la final ante Baskonia. Algo que le cuesta muchas derrotas, especialmente como visitante en Euroliga (diez derrotas por cinco victorias lejos de Madrid). Y en las finales, perdidas las dos que ha jugado. Ahora debe encomendarse al reto de ganar la ACB, es casi una obligación si Scariolo quiere cumplir las tres temporadas que tiene firmadas, y competir por la Euroliga. La sombra de Chus Mateo, ganador de las dos últimas ligas y de una Euroliga, puede ser demasiado alargada para Scariolo. De momento, el equipo no ha encontrado la fluidez que desplegaba el año pasado con el actual seleccionador español. En esta montaña rusa hay jugadores de franquicia en temporadas anteriores que han visto reducido su protagonismo como Tavares y un Campazzo que resiste en su rol desequilibrante, mientras alterna con Madelón y Feliz.
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