Ecuador tiene el desafío de blindar su economía y dotarla de una estabilidad que no depende de la coyuntura política.
Hay un ejemplo en la región que Ecuador puede imitar. Perú ha atravesado casi una década de inestabilidad institucional -siete presidentes destituidos y confrontación política— sin que su estructura macroeconómica se derrumbe.
La clave no ha sido la ausencia de crisis, sino la fortaleza de sus reglas fiscales y su apertura comercial. Además, una política de Estado consistente a favor de la inversión y la competitividad.
En esa línea, el anuncio de una Política de Desarrollo Productivo y Competitividadcon asesoría del Growth Lab de Harvard y respaldo técnico de CAF, apunta a dejar atrás los impulsos temporales y construir productividad con visión de largo plazo.
El énfasis en reducir tramitología, abaratar costos y generar empleo formal es fundamental: la burocracia es un impuesto silencioso que resta competitividad y desincentiva al capital.
Además, Ecuador se ha abierto al mundo con una estrategia activa de acuerdos comerciales. Actualmente se mantiene alrededor de 11 acuerdos vigentes con países y bloques como China, Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)…
A esto se suma un marco reciente con Estados Unidos para un Acuerdo de Comercio Recíproco que concluyeron las negociaciones y que será un primer paso hacia un tratado de libre comercio que facilitará el acceso de productos ecuatorianos al principal mercado mundial.
La eliminación o reducción de aranceles para bienes como camarón, plátano y cacao en Estados Unidos constituye una pieza clave para diversificar mercados y atraer inversiones.
Las cifras del sector exportador evidencian que existe base para avanzar. En 2025, las exportaciones no petroleras superaron los 29 300 millones de dólares, cuadruplicando la relación frente al petróleo respecto de hace una década.
Además, las exportaciones no petroleras no mineras alcanzaron los 25 200 millones de dólares, con un crecimiento del 16%. Sectores como el acuícola-pesquero y el agrícola-agroindustrial registran valores récord.
Sin embargo, una economía blindada no se construye solo exportando más, sino consolidando inst tió porque mantuvo disciplina fiscal, independencia del banco central y respeto a los contratos. Ecuador, dólar aja estructural, pero necesita reglas claras y permanentes que trasciendan gobiernos.
Una política de Estado —con participación público-privada y académica— es el paso correcto. Aplicar metodologías basadas en evidencia para identificar capacidades productivas reales evitará improvisaciones.
Blindar la economía no significa aislarlasino fortalecer sus cimientos para que la incertidumbre política no arrastre inversión ni empleo. Si esta agenda productiva se institucionaliza, Ecuador podrá aspirar a una estabilidad que no dependa del ciclo político, sino de la solidez de sus fundamentos.
