Los test de pretemporada de Fórmula 1 han dejado un terrible sabor de boca a todos aquellos que aún suspiran ante la posibilidad de que fernando alonso Consiga cosas importantes en el Gran Circo. el batacazo monumental de Aston Martin en los entrenamientos cierra prácticamente todas las puertas para el asturiano, que podría ver el desperdicio de esta bala como un buen momento para decir adiós.
La escudería con base en Silverstone fichó en 2023 a Fernando Alonso con la vista puesta en la incipiente temporada, con toda la carne puesta en el asador: fábrica y túnel de viento nuevos, motor propio, una gran inversión económica, fichajes de renombre en el departamento técnico… y la caída libre continúa.
La unidad de potencia de Honda ha nacido tan mal que no está claro que pueda acabar la carrera en Australia. El mensaje desde la fábrica de Sakura es que los problemas tienen solución, aunque lo mismo se dijo en la etapa de McLaren-Honda, con aquel famoso “motor GP2” que tanto amargó al asturiano, cuyas declaraciones a su vez escocieron a los nipones, una herida que se reabre.
Esta nueva situación esperpéntica (y cuántas van) de Fernando Alonso en la F1 bien podría ser la última. El bicampeón mundial ha afirmado desde su fichaje por los verdes que su aventura en la -supuesta- máxima competición del automovilismo está próxima a su fin, aunque la fecha nunca ha sido exacta.
De hecho, el ovetense comentó el año pasado que quiere cerrar su carrera con un buen coche: “Si somos competitivos, hay más posibilidades de que me retire. Si no somos competitivos, será muy difícil rendirme sin intentarlo de nuevo”. El proyecto de Aston Martin como equipo de fábrica, es decir, como cliente principal o único de una marca motorista, arrancó más tarde que el resto, por lo que desbloquear su potencial completo podría llevar un tiempo, algo que quizás Fernando Alonso no tenga.
2026 es su último año de contrato con los ‘espías’, y aunque aún podría renovar su compromiso, la escudería ha sido un destino explorado por varios pesos pesados de la parrilla como alternativa si sus propios equipos no rinden, aunque por otra parte.si Aston acaba la temporada como todo apunta que la va a empezar, no es un destino precisamente atractivoalgo que podría facilitar una hipotética renovación contractual.
Pero el tiempo es, por naturaleza, inexorable. Todo deportista debe, antes o después, tener un bajón de rendimiento como consecuencia de la edad. Ya le ha pasado a Messi, Cristiano Ronaldo, LeBron James… nadie es eterno. Y Alonso cumplirá en verano 45 añoscuatro más que el decadente Lewis Hamilton, pero uno menos que Juan Manuel Fangio cuando ganó su quinto Mundial de F1.
¿Es la edad solo un número? Quizás, pero otra circunstancia que rodea al asturiano claramente no lo es: está a punto de ser padre. Él quiere pelear contra el estereotipo sobre los pilotos con hijos, supuestamente más lentos, asegurando que intentará ser más rápido para que alguien se sienta orgulloso en casa, algo que podría empujarle a quedarse aún más tiempo en el Gran Circo, peleando batallas perdidas con resistencia numantina hasta que su progenie le vea en lo más alto.
Pero ser padre no es fácil, y menoss viajando por el mundo cada fin de semana. Su excompañero en el suplicio que fue McLaren-Honda, y nuevo embajador de Aston Martin tras colgar los guantes en 2025 para pasar más tiempo con sus hijas, Jenson Button, lo sabe bien.
Solo el Samurái sabe cuál es el mejor momento para envainar definitivamente la espada, y su nueva hoja, salvo milagro de Newey, está roma, e incluso puede partirse en su primera estocada. Eso sí, una cosa está clara: mientras a él le queda motivación, su más que peculiar afición, el ‘alonsismo’, no se bajará del barco.
