El Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció este martes un nuevo paso en su política de presión contra las operaciones petroleras vinculadas a Venezuela y Cuba: fuerzas militares estadounidenses abordaron en el océano Índico a un tercer petrolero que, según Washington, violaba el bloqueo de crudo impuesto en el Caribe y trataba de escapar del cerco naval.
En un comunicado difundido en la red social X, el Pentágono informó que “Durante la noche fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un derecho de visita de inspección, interdicción marítima y abordaje de Bertha sin incidentes en el área de responsabilidad del Indopacom (Comando Indo-Pacífico)”.
De acuerdo con las Fuerzas Armadas, “la embarcación operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente (estadounidense Donald) Trump sobre buques sancionados en el Caribe e intentó eludirla”.
El Departamento de Guerra subrayó que el operativo forma parte de una estrategia más amplia y lanzó un mensaje contundente: “Tres embarcaciones se pusieron a la fuga y ahora las tres han sido capturadas”.
Antes del Bertha, Estados Unidos había interceptado en el Índico a los petroleros Aquila II y Verónica III, también señalados por Washington como buques que intentaron evadir el bloqueo tras operar en rutas relacionadas con Venezuela.
El Bertha, identificado como un buque con bandera de las Islas Cook por el sitio de rastreo marítimo Marine Traffic, figura entre los aproximadamente 16 tanqueros sancionados que, según reportes, habrían intentado esquivar el cerco estadounidense en aguas caribeñas.
Alias y coordenadas falsas
Según publicaciones de prensa internacional, el Bertha habría asumido el alias de “Ekta” y falseado sus coordenadas para aparentar que se encontraba frente a las costas de Nigeria, una maniobra similar a la utilizada por el Aquila II y la Verónica III. Estas tácticas buscan dificultar el rastreo satelital y burlar los sistemas de monitoreo marítimo.
Desde diciembre de 2025, Estados Unidos aplica una “cuarentena” marítima sobre petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, dentro de la llamada Operación Lanza del Sur. En el marco de esta operación, casi una decena de buques han sido abordados o incautados. Las restricciones también alcanzan los envíos de crudo hacia Cuba.
“Las aguas internacionales no son refugio”
El Pentágono reiteró este martes el alcance de su política de interdicción naval con un mensaje que refuerza su postura de tolerancia cero: “Las aguas internacionales no son refugio para actores sancionados.
Por tierra, aire o mar, nuestras fuerzas los encontrarán y les impartirán justicia. El Departamento de Guerra negará a los actores ilícitos ya sus representantes la libertad de maniobra en el ámbito marítimo”.
La extensión de estos operativos más allá del Caribe, hasta el océano Índico, marca un salto geográfico significativo en la aplicación de las sanciones estadounidenses y abre un debate sobre el alcance extraterritorial de estas.
Mientras Washington sostiene que se trata de acciones legales para hacer cumplir las sanciones vigentes, críticos internacionales cuestionan la base jurídica de interceptaciones en aguas internacionales y advierten sobre el aumento de tensiones en rutas marítimas estratégicas.
El caso de Bertha se suma así a una cadena de abordajes que evidencian una fase más agresiva en la política de presión energética de Estados Unidos contra Caracas y, de forma indirecta, contra La Habana, en un escenario donde el crudo sigue siendo pieza clave de la disputa geopolítica.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
