Complicado en las encuestas y en el inicio de un año crucial electoral, el presidente Donald Trump colocó la economía en primer plano en el tradicional discurso sobre el Estado de la Unión que pronunció este martes por la noche en el Congreso y priorizó así el tema que más preocupa a los estadounidenses y que será central en las legislativas del 3 de noviembre.
En un discurso que con 1 hora y 47 minutos rompió los récords de duración, Trump festejó: “Esta noche, tras solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que Hemos logrado una transformación como nadie había visto antes.y un giro para la historia. Nunca volveremos a donde estábamos hace poco tiempo”, dijo.
“De cara al futuro, las fábricas, los empleos, la inversión y billones de dólares seguirán llegando a Estados Unidos porque por fin tenemos un presidente que pone a América en primer lugar”, dijo.
Y siguió con críticas al gobierno de Joe Biden: “Durante décadas antes de que yo llegara, tuvimos exactamente lo contrario. Desde el comercio hasta la salud, desde la energía hasta la inmigración, todo fue robado y manipulado para drenar la riqueza de las personas productivas y trabajadores que hacen que nuestro país funcione”.
Ante una audiencia abarrotada de legisladores, funcionarios, militares, jueces de la Corte e invitados especiales, Trump dio su discurso en momentos en que las encuestas muestran que su popularidad está en declive y los republicanos temen perder en las elecciones legislativas el control de al menos una cámara del Congreso.
Además, el Tribunal Supremo acaba de fallar en contra de la política arancelaria emblemática del presidente y está considerando una acción militar contra Irán.
Precisamente sobre la tensión con el país persa dijo: “Prefiero resolver el tema a través de la diplomacia, pero “Nunca permitiré que el primer patrocinador del terror del mundo tenga armas nucleares”.advirtió
“Como Presidente, haré los pasos donde pueda—pero nunca dudaré en enfrentar amenazas a Estados Unidos donde sea necesario. También estamos restaurando la seguridad y el dominio estadounidense en el hemisferio occidental—actuando para proteger nuestros intereses nacionales y defender nuestro país de la violencia, drogas, terrorismo e interferencia extranjera”, dijo.
Se refirió también a la captura del ex dictador Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero en un operativo de las fuerzas estadounidenses. Dijo que Venezuela sin Maduro era “un nuevo amigo y socio” y dijo que Estados Unidos ya recibió 80 millones de barriles de petróleo desde ese país. “Fue una victoria absoluta para la seguridad de Estados Unidos”, aseguró.
El discurso del Estado de la Unión tiene por objetivo informar a un Congreso sobre cómo va el país y los planos a futuro, pero a la vez ofrece una vitrina política donde un presidente puede mostrar sus logros y marcar la agenda para el año. Por eso Trump buscó aprovechar el momento en el prime time televisivo.
Si bien tocó decenas de temas, Trump centró su mensaje en su manejo de la economía. Habló de los beneficios de la ley “grande y bonita”que financió ejes centrales de su gobierno como la defensa de la frontera y recortes de impuestos que pronto podrían ser visibles para los estadounidenses. Reiteró que ha heredado la peor inflación de la historia y por supuesto autoelogió su gestión.
En realidad, los números de Estados Unidos no están mal en los papeles: aunque un poco menos de lo esperado, la economía crece un 2,2%; el consumo sigue firme y el desempleo se mantiene más o menos estable.
Sin embargo, la gente no siente la mejora en sus bolsillos, sobre todo porque los precios no bajan, como había prometido Trump en la campaña. En verdad, en la pospandemia y por los paquetes de estímulo la inflación llegó a un pico histórico del 9,5%, pero el presidente de Joe Biden la bajó casi al 3% hacia el final de su mandato y siguió en declive cuando propuso Trump en enero del año pasado.
La política arancelaria del republicano, afirman los expertos, contribuyó a que los precios no continuaran bajando y nunca alcanzaran el objetivo del 2% anual ideal establecido por la Reserva Federal. Trump dijo falsamente que el índice de precios se ubica en un 1,7%, cuando en realidad se acerca al 3%
Los estadounidenses sienten el impacto en las góndolas y eso es un karma para el presidente. Un 55% desaprueba la manera en que Trump conduce la economíasegún un promedio de sondeos de RealClearPolling. Y el disgusto se agrava cuando se mide la gestión presidencial de la inflación: un 61% la desaprueba.
En general, Trump llegó a este discurso en su peor momento de popularidad en las encuestas. Su índice de aprobación del 36% es inferior al 48% de febrero del año pasado, según un sondeo de CNN publicado el lunes que mostró su índice de aprobación más bajo entre independientes, solo el 26%.
El mensaje de Trump se dio en el horario de máxima audiencia en medio de un período especialmente complicado para el presidente, que se enfrenta a una serie de desafíos internos y cuestiones urgentes en el exterior.
El presidente fustigó duramente a la Corte Supremaque el viernes pasado dictaminó que los aranceles que habían sido emitidos por una ley de emergencia económica no eran constitucionales porque excedían la autoridad presidencial. Esto provocó un golpe al corazón de la estrategia económica de Trump, que buscaba fondos adicionales a través de los gravámenes, pero también a su política de presión a los países para obtener beneficios.
En otros frentes complicados, Trump (que se ha proclamado el “presidente de la paz”) está considerando más ataques contra Irán y enfrenta el escándalo de las continuas revelaciones sobre el pedófilo Jeffrey Epstein.
En este contexto, el presidente lucha por crear conciencia pública sobre sus logros.
