El apagón del pasado 28 de abril llevó a más de uno y de una a desear tener unas cuantas placas solares en su tejado que le dieran electricidad. Sin embargo, del dicho al hecho hay un trecho. Las nuevas instalaciones de paneles solares para autoconsumo acumulan tres años de decrecimiento. Es decir, se producen nuevas instalaciones, pero estas son inferiores a las del año anterior.
En concreto, en el 2025 se instalaron 1.214 MW de nueva potencia de autoconsumo, un 15% menos que en el 2024, según datos del Informe anual del autoconsumo fotovoltaico y almacenamiento 2025 de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (Appa Renovables). El 70% de la nueva potencia fue autoconsumo comercial e industrial (846 MW) y el 30% restante, residencial (368 MW).
De la demanda eléctrica, el autoconsumo fotovoltaico cubre un 4,1% gracias a 9.590 MW de potencia instalada
En la presentación del informe, Jon Macías, presidente de la sección de autoconsumo de la patronal de las renovables, advirtió que “si queremos alcanzar las metas y aprovechar todo el potencial de ahorro y competitividad, necesitamos políticas coherentes y estables, especialmente en lo relativo a la fiscalidad”. Appa Renovables reclama disponer de una fiscalidad favorable (deducciones mínimas del 25% en el IRPF o el Impuesto de Sociedades) “para frenar la contracción y devolver certidumbre a hogares y empresas”.
En esta misma línea, desde la Unión Española Fotovoltaica (Unef) reclaman mejoras regulatorias y fiscales que impulsan el autoconsumo, especialmente el colectivo, que permite compartir energía entre varios usuarios y optimizar las inversiones. Además, la patronal de la energía fotovoltaica muestra una “gran preocupación porque la no convalidación del RD-ley 16/2025, que introducía una prórroga en la deducción fiscal en el IRPF por obras de eficiencia energética de viviendas, agrave esta desaceleración del autoconsumo”.
Unef apunta a otras causas como el descenso continuo del precio de los excedentes en tarifas libres, los problemas existentes en la tramitación de las subvenciones, especialmente las vinculadas a los fondos Next Generation, y reclama tanto la aceleración de los expedientes pendientes por parte de las comunidades autónomas como la puesta en marcha de incentivos fiscales estables, como un IVA reducido para los elementos de las instalaciones fotovoltaicas.
Con 9.590 MW de potencia instalada, el autoconsumo cubre el 4,1% de la demanda eléctrica. Catalunya, Andalucía y la Comunitat Valenciana engloban alrededor del 50% de la potencia total, siendo líder Catalunya, con 1.812 MW (el 19% del total). El Principado encabeza también la capacidad de almacenamiento, con 259 MWh.
El 70% de la nueva potencia fue autoconsumo comercial e industrial y el 30% restante, residencial.
A diferencia del autoconsumo, el almacenamiento sí ha registrado un dato positivo en el 2025, con 339 MWh instalados, un 119% más que el año anterior, con crecimiento tanto en el ámbito residencial como en el comercial e industrial. “La batería ya no se incorpora solo para mejorar una instalación: entra en la ecuación para gestionar picos de potencia, optimizar el autoconsumo, aportar resiliencia y, cada vez más, para electrificar los procesos industriales allí donde la red no da más”, destacan desde Appa Renovables. Desde Unef achacan este crecimiento al apagón del mes de abril.
El patrón de la fotovoltaica recuerda en una nota que el autoconsumo es una herramienta fundamental para la descongestión de las redes eléctricas, al producir y consumir la energía en el mismo punto, evitando el uso de la red y reduciendo la necesidad de inversiones en refuerzos. También destaca que el almacenamiento permite extender estos beneficios a otras horas del día y gestionar mayores volúmenes de energía, avanzando hacia un sistema más flexible.
Retornos de hasta seis años
La patronal de las renovables Appa sitúa el ahorro promedio estimado en el 2025 en 189 €/kW para instalaciones residenciales y 133 €/kW para instalaciones empresariales. En términos prácticos, una instalación residencial tipo de 5,5 kW recuperaría la inversión en cerca de seis o siete años, y una instalación industrial tipo de 180 kW en cinco o seis años, sin contabilizar potenciales deducciones fiscales adicionales.
