El doctor cubano Wall Moreno Díaz, residente en Guatemala, publicó en Facebook un mensaje cargado de emoción y preocupación por la situación que atraviesa Cuba.
Su texto no fue un análisis político ni una denuncia directa, sino una oración pública que, en cada línea, retrata la profundidad de la crisis que golpea a la Isla.
“Hoy mi corazón no escribe… ora. Cuba… mi tierra”, comienza. Desde el extranjero, lejos de su país natal, recuerda con dolor la situación de la “la isla que me vio nacer, que me enseñó a caminar, a soñar, a resistir”.
A lo largo de su mensaje, Moreno Díaz expone con claridad el panorama que viven muchas familias: “Tú conoces la ausencia que se siente en muchas casas: la falta de alimentos, la escasez de luz, los días sin agua, las noches largas donde la incertidumbre pesa más que el silencio. Tú conoces el cansancio de un pueblo que ha aprendido a sobrevivir con dignidad”.
Sus palabras resumen una realidad marcada por apagones frecuentes, carencias básicas y dificultades cotidianas que se han vuelto parte de la rutina.
En medio de una de las peores crisis económicas en décadas, miles de cubanos han decidido emigrar en busca de estabilidad y oportunidades que no encuentran dentro del país.
Entre ellos se cuentan numerosos profesionales de la salud, como el propio Moreno Díaz, que hoy ejercen fuera de su patria mientras sus seres queridos permanecen allí.
El joven dedicó les dedicó a ellos parte de su oración: “Te pido por mi familia que está allá. Protégelos. Cúbrelos con tu mano. Que no les falte el pan, que no les falte la salud, que no les falte la esperanza cuando todo parece oscuro”.
También pidió por quienes enfrentan la escasez diariamente: “Por cada madre que intenta inventar comida donde no hay, por cada padre que lucha en silencio, por cada anciano que necesita medicamentos, por cada niño que merece un futuro mejor”.
La referencia a la falta de medicamentos y alimentos no es casual. La escasez de productos básicos y el deterioro de los servicios públicos han marcado la vida cotidiana de la población. La inflación y la insuficiencia de ingresos han erosionado la capacidad de compra, mientras los apagones y la inestabilidad en el suministro de agua agravan el desgaste social.
Moreno Díaz mencionó a quienes aún mantienen la fe en el futuro aún en medio del colapso. “Por quienes se conectan cuando hay señal, por quienes oran en silencio mientras esperan un cambio. Señor, fortalece sus corazones. No permitas que la desesperanza apague su fe”.
En otro fragmento, suplicó: “Dios mío, trae provisión donde hay escasez. Trae luz donde hay oscuridad. Trae soluciones donde parece no haber salida. Trae paz donde hay angustia”.
La frase que resume el espíritu de su mensaje es contundente: “Cuba no es solo un territorio. Es su gente. Y su gente merece dignidad, merece estabilidad, merece futuro”.
El post concluye con una invocación directa: “Señor, bendice a Cuba. Bendice a mi familia. Bendice a cada cubano dentro y fuera de la isla. Amén”.
Más allá de su carácter religioso, la publicación del médico pone rostro humano a una crisis prolongada que ha provocado un éxodo sin precedentes.
La salida masiva de profesionales, incluidos médicos formados en el sistema estatal, es una consecuencia visible del deterioro económico y de la falta de expectativas. Muchos continúan ayudando desde la distancia, mientras sus palabras reflejan la preocupación constante por quienes quedaron atrás.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
