A Steve Peteen su infancia, durante los primeros años de los 80, una simple visita odontológica cambió su vida. La situación no indicaba ningún signo de alarma. Pero accidentalmente mordió con mucha fuerza su lengua y no sintió ningún tipo de dolor.
Desde ese momento, este hombre nacido en el estado de Washington, Estados Unidos, comenzó una odisea que lo llevó, como cuenta una nota de la BBC, al diagnóstico de un extraño desorden genético llamado analgesia congénita (insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis).
A simple vista, su condición pareciera un beneficio sustancial. O acaso, ¿quién quiere sentir? dolor? Sin embargo, se trata de una situación extremadamente delicada y peligrosa.
El sitio de divulgación de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos indica que este diagnóstico puede llevar a que pasen situaciones inadvertidas de salud muy sensibles o hasta tumbas, cuentos como heridas, moretones, inflamaciones o huesos rotos. También puede abarcar la pérdida del olfato y del registro de la propia temperatura corporal.
estebansiguiendo la nota de la BBC, experimentó muchos de los hechos detallados en las líneas anteriores.
“Los niños siempre serán niños. Hacen travesuras, pero nosotros (nota de la redacción: en referencia a su hermano que nació con la misma mutación) las llevábamos al límite”, publicó el sitio de la BBC.
Además, durante sus primeros años, atravesó 80 fracturas de huesos y accidentes relacionados especialmente con su dificultad para medir el riesgo. Una de las situaciones, relata una nota de USA Today, fue cuando saltó de un columpio en el colegio, cayó de forma incorrecta y se quebró el brazo. No sentí nada, a pesar de tener claramente una fractura expuesto.
.Como supervivencia, completa una nota del sitio Morfema, aprendió a identificar el daño a través de otros síntomas, como la Aumento del color de la piel.pero le seguía siendo difícil detectar lesiones internas o enfermedades graves.
Una nota de principios de esta década actualizada que, ya pasados los 30, comenzó a sentir las consecuencias de su mutación genética.
“Cuando éramos niños, nos rompíamos una pierna y seguíamos usándola aunque estuviera enyesada. Al no darle tiempo, no se curaba apropiadamente”.
“Y si en la infancia tuviste varias lesiones, en la etapa adulta lidiás con todas sus repercusiones, como el inicio de la Artritis en tus articulaciones y problemas de movilidad.“, citó la nota de la BBC.
Contrariamente a lo pensado, indica la nota de Morfema, esteban de adulto desarrolló una híper vigilancia sobre su cuerpo y tomó casi como filosofía de vida eludir los riesgos innecesarios y así minimizar las posibilidades de un traumatismo indebidamente tratado. Porque, la realidad, es que “es un suplicio no sentir dolor”.
Además, USA Today contó que participó en investigaciones enfocadas en que una mejor comprensión de su mutación pueda ayudar a aquellos quienes tienen dolores resistentes a los tratamientos. Sobre su presente, no hay información actualizada.
