Uno de los momentos cumbre de ‘Llevará tu nombre’, la nueva novela de Sonsoles Ónega que, publicada por Planeta, sale hoy a la venta, sucede en el madrileño restaurante Lhardy. Y hasta ahí podemos leer, descubre el lector esa escena. Como no podía ser … de otra manera, la multitudinaria de la novela, con más de cincuenta medios convocados, se ha realizado en el emblemático local, cerrado para el acto y decorado para la ocasión con elementos especiales, como antiguas máquinas de escribir, libros, abanicos y ropa del siglo XIX, en el que se desarrolla la historia, que arranca en 1882.
Y se invitó a los medios congregados, a quienes se sirvieron el plato estrella, su mítico cocido, y, de postre, su famoso suflé, a que se vistieran de la época y se sentaran en unas mesas denominadas con los nombres de los personajes principales de ‘Llevará tu nombre’. Así, entre otros, su protagonista, Magdalena Rivas, Madauna joven adinerada de la ciudad cántabra de Comillas, que ve cómo su mundo se derrumba, acusada por la segunda esposa de su padre de un horrible crimen, y obligada por su propia familia huye de incógnito a un Madrid donde pobreza y opulencia se dan la mano. O la monja Vicenta María López y Vicuña, un personaje que existió en la realidad, fundadora en la capital de un cálido hogar de acogida para muchachas que buscaban un trabajo en el servicio doméstico. O don Gonzalo Guzmán Díaz de Miguel, escritor viudo, pieza codiciada por las jóvenes casaderas. O la duquesa doña Bárbara de Varona, conocedora de todos los entresijos, y también miserias, de la alta sociedad madrileña.
Entre las paredes de Lhardy, que abrió sus puertas en 1839, se guardan secretos -hay muchos en la novela de Sonsoles Ónega-, confesiones literarias, alegrías y tristezas, y hasta conspiraciones. La propia reina Isabel II, y Alfonso XII, más o menos de incógnito, acudieron a los salones del primer restaurante en Madrid que permitieron, en un feminismo ‘avant la lettre’, que fueran mujeres solas.
Como feminismo hay en ‘Llevará tu nombre’, donde leemos: «Los matrimonios son una moneda al aire, pero si ella es una mujer independiente, decidirá su destino», homenaje a las féminas que quieren tomar las riendas de su vida, aunque en la Ónega proclamó: «No escribo contra los hombres. Hay hombres buenos y mujeres malas».
A partir de hoy, Ldardy guardará también entre sus muros una pequeña representación escénica que abrió el acto, en la que las actrices Anabel Alonso y Lucía de la Fuente dieron vida, respectivamente, a Vicenta María y Mada Riva en el primer encuentro que tienen en la novela cuando Mada llega a la casa regentada por Vicenta y le aclara que ella no quiere servir sino estudiar y convertirse en escritora. Y las lágrimas de Sonsoles Ónega, que no pudo contener la emoción al presentar en sociedad a su nueva ‘hija’ y someterla al juicio de los lectores, que son quienes más le importan: «Estoy en manos de los demás. Nunca sabes cómo va a ser recibido un libro. No hay receta infalible para conseguir el favor de los lectores. Ni el de los espectadores de un programa televisivo como el que yo conduzco. Lo que sí seguro es que hago siempre mi trabajo con ilusión y dedicación sin límites. Porque en la vida lo único que no falla es el curro».
«Lo que más me dolio, me violentaron el alma, fue que se cuestionase mi vocación literaria»
No rehuyó Sonsoles Ónega comentar ciertas críticas inclementes que le afearon su anterior novela, ‘Las hijas de la criada’, ganadora del premio Planeta, éxito de ventas y llevada a una serie igualmente exitosa: «Por supuesto que se puede hacer una crítica negativa de cualquier novela, pero no estaría de más hacerlo no solo con descalificaciones sino con argumentos. Y lo que más me dolio, me violentaron el alma, fue que se cuestionase mi vocación literaria, cuando llevo escribiendo mucho tiempo, y, por supuesto, antes de ser presentadara, con lo que conlleva de figura mediática».
Sonsoles Ónega defiende su literatura; no le resulta ofensivo, sino todo lo contrario, que se etiqueta como «de supermercado»pues quiere hacer obras cercanas, accesibles al gran público. Y sobre todo pone en valor su vocación de escritora. Como hace su personaje Mada Riva, que lucha contra viento y marea para poder ejercerla. Sonsoles Ónega lloró de emocióncomo llora no pocas veces Mada Riva en su novela, pero ni una ni otra se rinden. Pese a quien pese, como demuestra en esta muy especial presentación de ‘Llevará tu nombre’ en un día en Madrid de luz velazqueña.
