Detrás del nombre de Jorge Resurrección se esconde kokecapitán del Atlético de Madrid y uno de los símbolos de la última etapa dorada del equipo rojiblanco. A sus 34 años, el centrocampista madrileño es la prolongación de su entrenador, Diego Simeone, sobre el césped y un referente para varias generaciones de aficionados.
Pese a la fama ya los años en la élite, el jugador nunca ha ocultado sus raíces. Creció en Vallecasun barrio al que define como “humilde, obrero y con gente que le echa mucho valor a la vida“. Su discurso siempre está impregnado de orgullo por el lugar que marcó su carácter.
En una reciente entrevista concedida a ‘El País’, ha dejado claro que el éxito no ha cambiado sus prioridades. “Intento que mis padres tengan todo lo que necesitan. Pero tampoco son gente de lujos. Yo siempre estoy ahí para ayudarte”, explicó tras poder mejorar la situación familiar gracias al fútbol.
Su infancia estuvo marcada por la sencillez. Compartía habitación con su hermano mayor y esa convivencia fortaleció un vínculo que aún perdura. “Siempre iba con los mayores. Con él, con mi primo. Mi madre decía a mi hermano: ‘Cuida del niño’. Y ahí estaba yo, rodeado de chicos mayores“, recordó sobre aquellos años.

En el colegio admite que no brillaba precisamente por sus notas. “Era un chico al que siempre le costaba estudiar. Pero era muy tranquilo. Nunca la liaba en clase. Bajaba al recreo y siempre tuve una pelota para jugar al fútbol“, confesó al recordar una etapa donde el balón ya era su refugio.
También ha hablado sin complejos de su físico en la niñez. Reconoce que “estaba llena cuando era pequeño” y que su constitución le obliga a cuidarse más que otros compañeros. “Me tengo que cuidar másy lo sé, que esas personas que comen mucho y no engordan”, señaló sobre las exigencias del alto rendimiento.
