En un piso de Barcelona vive una pareja. Como son jóvenes, el piso es pequeño, o al revés. En los anuncios de pisos utilizan eufemismos como “parejas ideales”. Son Laia y Guillem (Anna Bertran y Jose Pérez-Ocaña) y su plácida relación se ve alterada cuando aparece un grillo en su casa.
la parrilla es precisamente el nombre de la comedia que estrenan en la sala Flyhard, del barrio de Sants de Barcelona, los guionistas Dani Amor (La casa nuestra) y Serapi Soler (Antiguo). “Con un tono ácido pero tierno, defendemos que la comedia es una herramienta potente para retratar la incomodidad y humanizar las crisis individuales y de pareja.
la parrilla es una celebración de los pequeños fracasos, de los grandes retos y, sobre todo, del camino hacia la aceptación y el optimismo”, explican.
El insecto y su ruido molesto y constante se convierten en una metáfora de los conflictos de los protagonistas.
¿Pero qué es lo que sucede exactamente en ese pisito? Pues que el insecto y su ruido molesto y constante se convierten en una metáfora de sus conflictos: una especie de conciencia que chirría dentro de la cabeza de los personajes y los obliga a cuestionarse el lugar donde viven, con quién están y hacia dónde van.
Igual que el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en el otro lado del mundo, siguiendo la teoría del caos, en este pisito “la aparición de un detalle mínimo, un grillo, hace que todo estalle para acabar hablando del malestar contemporáneo: la precariedad laboral, la gentrificación y el desgaste emocional de la vida en pareja”, concluyen los dramaturgos.
