Cada año por estas fechas empiezan a despejarse las salas de los gimnasios que, durante todo el mes de enero, han estado colapsadas por la cantidad de gente que se matricula a principios de año para mejorar sus hábitos de vida. Al llegar febrero, la motivación personal prácticamente ha desaparecido y abandonaremos el gimnasio, la dieta o cualquier otro propósito.
El libro fallar imposible (Roca Editorial, 2026) es el método que aconseja su autor David Mateo, para conseguir lo que nos proponemos. “Ni los propósitos de año nuevo, ni los mensajitos optimistas repartidos por casa, ni las zapas de correr nuevas conseguirán nada si el engranaje que nos ha mantenido vivos como especie decide resistirse contra aquello que percibe como amenaza. Solo queda una alternativa”, confirma.
El valenciano, que ha vivido en Francia durante algún tiempo para especializarse en nutrición, fisiología y hábitos saludables, comparte hoy todo ese conocimiento en redes sociales, @david.mateop, donde reúne a más de medio millón de seguidores.
Asegura David que descubrió por accidente este método cuando sus pacientes seguían fracasando con las rutinas tradicionales. “Veía cómo mis pacientes abandonaban siempre por lo mismo: un viaje, un problema familiar, falta de tiempo. El problema era que el cambio nunca llegaba a consolidarse. Entendí que el cambio real no empieza fuera, sino dentro, y que siempre va precedido de un cambio de identidad. Las metas se cumplen y se abandonan. Los microhábitos, respaldados por la evidencia científica, se convirtieron en la herramienta clave para generar ese cambio de identidad y evitar el abandono”.
Y añade: “Este libro demuestra cómo dejar de luchar contra uno mismo y empezar a entender nuestra biología es todo lo que necesitamos para cambiar de verdad”.
¿Por qué seguimos pagando la matrícula del gimnasio el primer día del año y en febrero los gimnasios se vacían?, ¿cuál es el problema?
Seguimos confiando el cambio a la motivación y la fuerza de voluntad, dos herramientas pensadas para momentos puntuales, no para la vida real. La ciencia muestra que la motivación dura, como mucho, dos o tres semanas, exactamente lo que tarda la mayoría en abandonar el gimnasio. Más de un 92% no llega a febrero. A eso se suma otro problema clave: la falta de un plan. Sin un sistema claro, depende solo de la motivación que lleva inevitablemente al abandono.
Entender tus picos diarios permite colocar los hábitos más difíciles cuando el cuerpo y el cerebro están a favor, no en contra.
¿Qué son los ritmos ultradianos y GABA y cómo determinan el cambio de conducta?
Este apartado del libro es para quien quiere entender qué pasa realmente en el cerebro cuando intentamos cambiar. No todo es dopamina: hay otros neurotransmisores, como el GABA, que influyen directamente en nuestra capacidad para sostener hábitos en el tiempo. Además, explico los ritmos ultradianos, que son los ciclos naturales de energía que tenemos a lo largo del día. No rendimos igual a todas las horas, y pretendemos hacer hábitos exigentes en momentos de baja energía es ponernos una trampa. Entender tus picos diarios permite colocar los hábitos más difíciles cuando el cuerpo y el cerebro están un favor, no en contra.
¿En qué consistió el método de ‘2 flexiones’ que transformó la vida de cientos de sus pacientes?
Las dos flexiones no buscan un cambio físico, sino un cambio de identidad. No importa el resultado, sino la repetición diaria. Cada día que haces esas dos flexiones estás votando por la persona en la que quieres convertirte. Este método es la aplicación práctica del Protocolo IF —Imposible Fallar—: reducir el hábito hasta un punto en el que no puedas fallar. Al eliminar la posibilidad de fracaso, el hábito se consolida y la identidad cambia. Y cuando cambia la identidad, el comportamiento acaba siguiendo de forma natural.
Dice que el protocolo SI no falla…
El Protocolo IF es imposible fallar porque siempre existe una versión mínima del hábito que quieres crear. Da igual el ámbito: ejercicio, salud o cualquier cambio personal. Siempre hay una acción tan pequeña que puedes mantenerla incluso en los días difíciles. Esa acción mínima —una flexión, una sentadilla o cualquier gesto consciente— te mantiene en el camino y sigue reforzando tu identidad. El método parte de entender que el cambio no es una meta ni una línea recta, es un proceso vital con subidas y bajadas. Al abandonar la lógica del ‘todo o nada’, desaparece la culpa y se sustituye por continuidad. Hacer poco, pero hacerlo siempre, es lo que convierte el fracaso en algo imposible.
Los microhábitos funcionan porque permiten avanzar sin depender de la motivación ni de la fuerza de voluntad.
¿Ha probado el método en usted mismo?
Sí, lo he probado y funciona, de hecho, es la única manera de conseguir un cambio a largo plazo según la evidencia. Pero este método lo diseñé, sobre todo, pensando en personas que fracasaron una y otra vez. Para alguien que ya tiene hábitos consolidados y una identidad sólida, mantener un estilo de vida saludable es mucho más fácil.
¿Por qué funcionan los microhábitos y por qué es necesario un anclaje?
Los microhábitos funcionan porque permiten avanzar sin depender de la motivación ni de la fuerza de voluntad. Son pequeñas acciones que se repiten todos los días y, con el tiempo, generan cambios reales en nuestra identidad y nuestra rutina. Aquí entra en juego el anclaje: muchas veces somos vagos a la hora de crear nuevos hábitos y dejamos las cosas a la improvisación, pensando ‘ya entrenaré’. Pero nuestro cerebro tiene una batería limitada para tomar decisiones, y cuanto más la usamos, más se agota. Por eso, si enlazamos un hábito a algo que ya hacemos, se vuelve mucho más fácil. Por ejemplo: después de comer, me pongo las zapatillas y salgo a correr; o tras cepillarme los dientes, hago una serie de estiramientos. Cuanto más específico y conectado a nuestra rutina existente, más sencillo es mantenerlo. El anclaje convierte lo que antes requería fuerza de voluntad en algo casi automático, lo que hace que los microhábitos sean sostenibles y efectivos a largo plazo.
Cada persona es un mundo y su biología influye en cuándo y cómo puede adquirir un hábito. ¿Cómo influyen los picos de rendimiento y los momentos valle para conseguir un hábito?
Cada persona es un mundo y en salud no suelen existir verdades universales. Por eso, aunque la ciencia nos da pistas útiles, siempre hay que adaptarlas a la vida real. Los estudios se hacen con muestras variadas, y de ellos podemos extraer patrones que funcionan para muchas personas, pero nunca como receta única. En el libro insisto en que cada hábito debe individualizarse: si tienes vida diurna o nocturna, hijos o no, horarios cambiantes… todo eso influye en tus picos de energía y tus momentos valle. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra, y viceversa. Una herramienta práctica que recomiendo es anotar durante unos días cuando te sientes con más energía y cuando más cansado. Por lo general, muchas personas presentan picos de rendimiento por la mañana y un bajón a media tarde, pero estos patrones pueden variar según el estilo de vida. Conocer tus propios ritmos te permite colocar los hábitos más exigentes en los momentos de mayor energía, aumentando la probabilidad de éxito y haciendo que la incorporación de hábitos sea más natural y sostenible.
Si quieres empezar a hacer ejercicio, parte de algo mínimo, como cinco sentadillas antes de ponerte el pijama.
Aconséjenos cómo empezar con un microhábito.
El primer paso es pensar en qué hábito concreto quieres mejorar y qué es lo que más te bloquea en tu día. La mayoría de las personas suelen tener dificultades con el ejercicio físico o la nutrición, que son pilares fundamentales de la salud. Mi consejo es que primero hagas un análisis de tu vida diaria: identifica tus picos de energía y tus momentos valle, observa qué tareas te resultan más difíciles y dónde se generan los bloqueos. Una vez que tengas claro eso, podrás decidir cómo implementar un microhábito que se ajuste a tu rutina. Por ejemplo, si quieres empezar a hacer ejercicio, parte de algo mínimo, como cinco sentadillas antes de ponerte el pijama. Lo importante es que esa acción sea diaria y repetible. Lo clave de los microhábitos es que se adaptan a tu vida y no depende de la motivación; Requiere introspección, planificación y constancia, y con el tiempo ese pequeño hábito se va consolidando y creciendo hasta integrarse de forma natural en tu rutina. Recuerda que con esto no estamos buscando un cambio físico si no un cambio de mentalidad y de identidad.
