La esposa de Roberto Álvarez Ávila, una de los sobrevivientes del incidente de la lancha en aguas cubanas, lo defendió públicamente en una entrevista con el periodista Mario J. Pentón y lo describió como “una buena persona que ama a Cuba” y “un luchador por la libertad”.
El cónyuge exige al régimen saber dónde está, en qué condiciones se encuentra y pide una investigación a las autoridades de Estados Unidos.
El pronunciamiento se produjo en medio de la incertidumbre sobre el desfile de Álvarez Ávila, luego de que la versión oficial cubana divulgara un saldo de muertos y heridos tras el enfrentamiento y calificara a los involucrados de “terroristas”, afirmaciones que la familia rechaza y dice no poder verificar.
“No es un terrorista”: la defensa de la familia
Durante la conversación, familiares (hermana y esposa) insistieron en que Roberto no es una persona violenta y negaron que tenga antecedentes criminales.
“Él no es un terrorista. Él no es una persona violenta… es un hombre de trabajo, un hombre de bien”, afirmaron, subrayando que el objetivo que conocían era su deseo de ver “una Cuba libre”, pero asegurando que desconocían cualquier “plan” o “proyecto” relacionado con una lancha.
La familia sostuvo que lo que más les angustia es no tener confirmación oficial sobre su situación: “No sabemos dónde están… nadie los ha visto… nadie sabe si es real”, dijo, al cuestionar la falta de información directa sobre los detenidos y heridos.
Quién es Roberto Álvarez Ávila, según su entorno
En la publicación, se describe a Roberto Álvarez Ávila como un ciudadano estadounidense que llegó a EE.UU. con nueve años, padre de tres niñas, con 17 años de matrimonioy con una vida establecida “con esfuerzo”, incluyendo una finca y afición por los animales.
Imágenes publicadas por Pentón lo muestran además acariciando con ternura a sus animales.
Su esposa, visiblemente afectada, relató que atraviesa un estado de ansiedad por la falta de noticias: “Estoy en un estado de nervio… no sé nada de él… quiero saber de él”, dijo.
También lo describió como una persona “alegre”, que “siempre le gustaba estar riendo” y amante de los animales “desde chiquito”.
Los familiares expresaron escepticismo ante la narrativa difundida por el Gobierno cubano.
Plantearon que no entienden cómo, si el grupo estaba “cargado de armas” y con “chalecos antibalas” como se afirma desde La Habana, el resultado habría sido —según lo que se ha dicho— que todos terminaron muertos o heridos. “La historia no está bien contada”, insistieron.
También señalaron que parientes en Cuba buscaron información en centros médicos, sin resultados concluyentes, y denunciaron que no se les ha comunicado oficialmente dónde se encuentra Roberto ni el estado real de sus heridas.
En su mensaje final, la esposa pidió a las autoridades estadounidenses que hicieran “todo lo posible” para esclarecer lo sucedido y actuar en consecuencia, recordando que Roberto es ciudadano americano.
Reclamó que se realizaron “las investigaciones correspondientes con pruebas”, aludiendo a que existen medios tecnológicos para determinar qué ocurrió realmente.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
