Écija celebró el Día de Andalucía con una corrida de rejones de altos vuelos, marcada por el triunfo grande y por la emoción que siempre tarde cuando el toreo a caballo se juega en los terrenos del toro. Con toros de Los Espartalesbien … presentados y, en líneas generales, de buen juego, el coso astigitano vivió una tarde de intensidad creciente que terminó por romper en apoteosis.
plaza abrio andy cartagenaque se encontró con un primero bien armado pero al que le costó romper hacia adelante, embistiendo más hacia los adentros. El alicantino tuvo que ponerlo todo. Arriesgó en cada embroque y hasta sufrió un momento de auténtico sobresalto cuando, en una pirueta de 180 grados, el caballo perdió las patas y quedó en el suelo. El toro, por fortuna, respetó a cabalgadura y jinete. Falló con los aceros en dos ocasiones, pero la entrega tuvo premio: una oreja con leve petición de la segunda.
La tarde tomó vuelo con el segundo, un toro más falto de cuajo y de raza, de condición algo mansota. Diego Ventura tirón de galones. A lomos de Quirico encendió los tendidos y en banderillas marcó un tercio vibrante que puso al público en pie. Un rejonazo certero rubricó la faena y pasó las dos orejas, pese a que al toro le faltó fondo.
El tercero tuvo cosas buenas, aunque duras poco, quizás acusado por el doble rejón de castigo de salida. Pronto se paró. Ahí apareció la inteligencia de Lea Vicensque llegaba a Écija tras haber accionado por la mañana en el festival de Cantillana, firmando así una jornada maratoniana. Lejos de acusar el esfuerzo, se metió en los terrenos del toro, templó con mando a lomos de Diluvio y Fermín y, en el tercio final, dejó un rejonazo en todo lo alto que hizo rodar al astado sin puntilla. Dos orejas de ley.
Los Espartales, a más
El cuarto fue un buen toro de Los Espartales, con calidad y tranco. Andy lo cuidó, lo midió en todos los tercios y lo entendió desde el principio. En banderillas al quieto puso la plaza en pie y en las cortas, prácticamente montada encima del toro, desató la locura. Rejonazo arriba y máximos trofeos para un rejoneador que pasó del susto inicial al clamor.
No quiso ser menos Ventura ante otro toro con ritmo y calidad, aunque algo cortador. Sacó la artillería pesada: Oro Negro, Nómada, Quitasueños y Bronce dibujaron una faena rotunda, cuajada especialmente en las banderillas cortas y en las espectaculares suertes a dos manos con Bronce. Otro rejonazo efectivo y otros máximos trofeos en una exhibición de poder y variedad.
Cerró plaza Lea ante un sexto de muy buena condición, que permitió un rejoneo templado, al estribo y reunión sincera. Mató con solvencia y cortó dos orejas más, rubricando una tarde maciza.
El coso de Pinichi vivió así un 28 de febrero de triunfo grande, con los rejones en todo lo alto y la afición entregada. Toros de buen son en su conjunto, emoción en los bordados y tres figuras que hicieron del toreo a caballo una celebración andaluza en toda regla.
