A las pocas horas de que fuerzas especiales mexicanas abatieron el 22 de febrero a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el país vivió una represalia coordinada: vehículos incendiados, autopistas cortadas con bloqueos y ataques contra fuerzas del orden. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó que las autoridades registraron más de 250 bloqueos en 20 estados y que más de 70 personas murieron durante el operativo para capturar a Oseguera y en el violento saldo posterior.
La violencia no fue una sorpresa. Fue el previsible “después”, la fase que sigue a la caída de un capo cuando el Estado no dispone de un plan creíble para lo que viene a continuación.
