En un inofensivo reflejo de lo que estaba ocurriendo a 4.000 kilómetros de distancia, la 40ª edición de los premios Goya también proponía, a su manera, un duelo entre bombas y teocracia. Entre la explosiva catarsis de ‘Sirat’ y la controversia religiosa de ‘Los domingos’. Y, al final, a la hora de los premios importantes, las monjas se impusieron a los ‘raveros’. ‘Los domingos’, la película de Alauda Ruiz de Azua sobre el conflicto familiar desencadenado por la decisión de un adolescente de ingresar en una orden de clausura, se coronó como la mejor película española de 2025 en una gala celebrada en el Auditori del Centre de Convencions Internacionals de Barcelona que se caracterizó por su alto voltaje político y por una notable presencia de la lengua catalana. ‘Sirat’, de Oliver Laxe, que llegaba a la ceremonia como la otra gran favorita avalada por sus dos nominaciones al Oscar, tuvo que consolarse con un puñado de galardones de los mal llamados técnicos que, eso sí, la convirtió, con seis estatuillas, en la película más premiada de la noche.
Además de triunfar en la categoría reina, ‘Los domingos’ se impuso en el apartado de mejor dirección, donde no ganaba una mujer desde hacía ocho años (como ella misma se encargó de recordar, Alauda Ruiz de Azúa es apenas la cuarta directora galardonada en 40 ediciones), y en los de mejor guion original, mejor actriz protagonista (Patricia López Arnáizque hizo buenos los pronósticos y recogió su segundo goya) y mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu; tampoco hubo mucha sorpresa aquí). El trío de intérpretes vascos laureados lo horneado el guipuzcoano José Ramón Soroizque cuatro días después de cumplir 75 años ganó el premio al mejor actor protagonista por su conmovedora interpretación de un septuagenario homosexual que se ve empujado a volver al armario en ‘Maspalomas’.
Tres trofeos para ‘Sorda’
Especialmente celebrado, por merecido y porque jugaba en casa, fue el goya que el barcelonés Álvaro Cervantes consiguió como mejor actor de reparto por ‘Sorda’producción catalana que se llevó también el galardón a la mejor actriz revelación (Miriam Garlo tiene ya un lugar en la historia como la primera intérprete sorda que gana un premio de la Academia) y el de mejor dirección novel, para Eva Libertadque en su discurso de agradecimiento sostuvo que “nadie encaja en la normalidad porque no existe la normalidad, lo que existe es la diversidad humana”. Como había hecho antes Alba Flores, Libertad remató su parlamento con el grito “¡viva Palestina libre!”.
Por lo que respeta a ‘Sirat’, esa mezcla de wéstern, ‘road movie’ y disquisición metafísica que el próximo 15 de marzo tiene una cita con los Oscar, fue distinguida con los premios a la mejor fotografía, el mejor sonido (sin duda, el galardón más cantado de la noche), el mejor montaje, la mejor música (del francés Kanding Ray), la mejor dirección de arte y la mejor dirección de producción. Seguro que al equipo de ‘Romería’, que se estaba injustamente de vacío, le pareció un botón envidiable.
política internacional
Alberto Serraque tuvo que escuchar las protestas de un reducidísimo grupo de antitaurinos a su llegada al Auditori del CCIB, fue uno de los primeros en subir al escenario a recoger un goya -al mejor documental, por ‘Tardes de soledad’- y en su discurso ya vaticinó, no sin cierta displicencia, que en la gala se iba a “hablar mucho de temas políticos”. No se equivocó. Durante las tres horas y 10 minutos de la ceremonia, la actualidad internacional, marcada por el ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, tuvo un protagonismo importante, pregonada desde un principio por la presencia masiva de insignias y pegatinas de apoyo a la causa palestina.
Destacó en este terreno el emocionado alegato en defensa de la bondad y la esperanza, aún en tiempos oscuros, que la actriz neoyorquina. Susan Sarandon Hizo cuando subió a recoger el Goya Internacional. “El mundo está dominado por la violencia y por la crueldad, pero miro alrededor y veo a vuestro presidente ya tantos de vuestros artistas hablando con una lucidez moral que me ayuda a sentirme menos sola allí donde estoy, en medio del caos y la represión”, afirmó la protagonista de ‘Pena de muerte’. Dejó, eso sí, la oportunidad de remedar lo que hizo Pedro Almodóvar con el entonces príncipe Felipe hace un cuarto de siglo, también en Barcelona, y cantarle el ‘Feliz cumpleaños’ al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que cumplió 54 años (nació un 29 de febrero).
Soñar despiertos
El otro premio honorífico de la noche, el que distinguía la carrera de Gonzalo Suárezbrindó otro momento para el recuerdo. A sus 91 años, el cineasta y escritor asturiano, que regresó a la ciudad en la que inició su carrera, explicó, una cuenta de “ese personaje que juega al golf impunemente con nuestro mundo tratando de meterlo en un agujero muy negro” (no quiso mencionar el nombre de Donald Trump), un cuento con moraleja: “Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad”. Y añadió: “El cine es el último reducto en el que podemos soñar despiertos”.
Y hablando de mantenerse despiertos… Al final, la fiesta del cine español consiguió acabar antes de la una y media de la madrugada, un feliz hito que hay que atribuir al buen comportamiento de los premiados, que cumplieron escrupulosamente el mandato de la Academia de no superar los 60 segundos en sus discursos, ya las pocas ganas de protagonismo de los presentadores, Luis Tosar y Rigoberta Bandinicuyas intervenciones fueron tirando a escuetas. Aun así, como apuntó la actriz Toni Acosta al presentar uno de los últimos galardones, “empezamos en febrero y ya es marzo”.
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