Acabada la primera temporada de ‘El caballero de los siete reinos’ y casi acabada la cuarta de ‘Industry’, HBO propone nueva obsesión para sus míticos domingos (aquí nuestros ilusionantes lunes): ‘DTF San Luis’intrigante cruce de drama de suspense y comedia negra sobre tres personajes insatisfechos que toman decisiones equivocadas en su búsqueda de alguna clase de conexión, de una vida menos gris.
Steve Conrado (creador de la memorable ‘Patriot’) dibuja con mano maestra a dos hombres suburbanos, Clark (Jason Bateman), hombre del tiempo en una tele local de San Luis (Misuri), y Floyd (puerto david), que interpreta los segmentos del anterior en lengua de signos, enfrentados a una especie de punto muerto (no solo) sexual en sus respectivos matrimonios. El primero y su mujer Eimy (Wynn Everett) están poco sincronizados en horarios. El segundo ha cogido peso, tiene un hijastro algo asocial y se queda sin libido cuando piensa en su esposa Carol (Linda Cardellini) vestida como árbitro de beisbol, el trabajo extra que se ha buscado para complementar el sueldo que percibe como contable en Purina.
Clark parece dar con una solución en la ‘app’ de citas que da título a la serie, especializada en líos extramaritales. Lo que apunta a comedia sexual se revela rápidamente como otra cosa: pronto aprendemos que Clark tuvo una relación con Carol y que Floyd fue encontrado muerto en circunstancias sospechosas en unas piscinas clausuradas. Toda la serie ha de ser hoy, o no recibe luz verde, un misterio de asesinato, e incluye al menos a un detective de homicidios (el gran Richard Jenkins); a ser posible, ayudado por alguien con quien chirríe (la joven y segura agente de crímenes especiales encarnada por domingo de alegría).
La ayuda de la máscara
En un principio, Conrad se basó en un artículo de ‘The New Yorker’ sobre el caso de Gilberto Núñezdentista de Kingston acusado de matar al marido de su examinante. Pedro Pascal Iba a ser, un poco improbablemente, ese dentista. Bateman acabó sustituyendo al actor chileno en una historia bastante reelaborada. ¿Disfruta el protagonista de ‘Ozark’ ¿Haciendo de hombres corrientes de mediana edad que acaban metidos en líos oscuros? “No soy consciente de estar repitiéndome”, comenta a EL PERIÓDICO en un ‘junket’ virtual. “Al haber sido bendecido o maldecido con el físico que tengo, siempre haré papeles de vecino de al lado, y es siempre interesante cuando esa clase de hombre, alguien así de normal, se dedica a hacer cosas extrañas por detrás de la cortina.“.
Los actores trabajan con su físico, pero también pueden apoyarse en trucos y herramientas. “El horrible de esa ayuda siempre está, claro, en el propio guion, en las palabras, en las acciones”, explica Bateman. “Pero después puedes tirar un poco de una máscara, lo que incluye la ropa, las gafas, el peinado… Yo empecé dejándome bigote, pero luego David y Steven y yo lo comentamos y dijimos: ‘¿No es raro que los dos lleven bigote?’. Empecé a rayarme, así que me lo quité”. Además de bigote, David luce (por primera vez) pelo rizado: “Algo que me apetecía; está demostrado que la gente con rizos se divierte más (ríe)”. Y Linda explica también su máscara: “Mi personaje no puede gastar mucho, de modo que su pelo no podía tener pinta de caro, como tampoco su ropa. La prenda que la define es el chaleco de Purina“.
estudio de personajes
Aunque podríamos definirla, con toda lógica, como una intriga llena de giros, ‘DTF St. Louis’ es sobre todo el estudio de un puñado de personajes rotos en los que podemos reconocernos, a pesar de (o quizás gracias a) su facilidad para desviarse del camino correcto. Como dice Bateman, “solo es gente dulce y vulnerable que está tratando de hacerse con un pedazo de vida más grande que el que le ha tocado“. Y que, como completa Cardellini, “está buscando una conexión y no sabe bien dónde puede conseguirla, si a través de la gente del trabajo de su marido o fuera de todo ese círculo”.
Harbour, el popular Jim Hopper de ‘Cosas más extrañas’no puede quejarse de su trabajo en tele, que incluye también ‘The newsroom’ y ‘Banshee’, pero lo hace: “Todos hemos estado en series realmente buenas, pero… Yo, en concreto, he estado en algunas nada buenas. Con el tiempo desarrollas mejor el olfato. Después de treinta años en esta industria, tu gusto es mucho más refinado. Y al leer esta serie me relajé sabiendo que estaba en buenas manos”.
Suscríbete para seguir leyendo
