Doce nombres comenzaron queriendo unir su nombre al de Navalón, Julio Méndez y Samuel Castrejón, y ser el cuarto triunfador del certamen Kilómetro Cero. Y el que lo consiguió fue Rodrigo Coboun caballero de la escuela de Colmenar que tiene personalidad … y componen como pocos logran siendo tan espigado.
Ya venía demostrando su capacidad con la capa, y volvió a hacer gala de ello ante el tercero, un animal que no humillaba y salía suelto de los engaños. Además, torea por bajo con mucha profundidad, y comenzó por bajo Rodrigo, en un bonito y sentido inicio. Gracias al buen trato y entender las distancias, Carrilero fue viniendo arriba, especialmente al natural. cerro por doblones muy largos, y tenía cortadas las dos orejas de haber estado acertado con el estoque, pero el pinchazo previo a una gran estocada dejó el premio en un trofeo.
Rodrigo Cobo por bajo.
(Kilómetro Cero)
También habría tocado pelo Israel Guirao de haber afilado la tizona, que pasó como primero de la clasificación y anda sobradísimo con el eral. Además demostró ambición desde el primer momento, sin perdonar un quite, y tener las ideas muy claras con un novillo que no fue claro en banderillas y se dolía exageradamente, tanto que a veces parecía un hámster dando vueltas sobre sí mismo sin parar. Ante la poderosa muleta del valenciano no le quedaba otra que ir, aunque de primeras a regañadientes.
Muy firme estuvo Guirao, con los toques y distancias perfectas, y con mucho temple sostuvo a un novillo loquito por rajarse, tapándole la salida en todo momento y con una técnica impropia de su escalada. Queriendo asegurarse el doble trofeofinalizó por manoletinas de rodillas finales, abrochadas por un buen pase del desdén. Pero la suerte suprema empañó todo el buen hacer.
Sí puntuó César de Juste con un precioso novillo de La Machamona, queriendo hacerlo todo despacio, y bien estuvo con el percal. El eral que abrió la final era muy noble, pero le faltaba entrega y humillar de verdad. Los dos primeros muletazos iban largo, aunque en el tercero ya se iba quedando. Con una muleta aterciopelada lo toreó el alumno de la escuela El Yiyo, estando muy por encima de su oponente. Dejó un estoconazo, y la primera oreja de la tarde fue a sus manos.
Cuando se anunció el sexto, estaba la final muy abierta, y Rubén Vara era un claro candidato a levantar el trofeo. Así que, sin pensarlo dos veces, se fue a portagayola, y otra larga le dio de rodillas en el tercio a Perlasnegras, antes de dejar unas buenas verónicas. El alumno de la escuela El Yiyo cogió los palos, clavando en la cara aunque cayó algo delanteritos algunos pares. Pero más voluntad, imposible.
Sánchez Vara, en el tendido, era un manojo de nervios. Y a él fue el brindis de Rubén. «Aunque a veces no entiendo tus formas, no te haces una idea de lo que te quiero», dijo el chaval. «Bueno, pero ahora vete a los medios», le contestó su padre. Y allá se fue el chaval, de rodillas. El animal iba larguísimo, y encajado lo toreó Rubén. Ya recuperada la vertical, lo citaba largo Vara. El de Flor de Jara era distraidito y tardaba en ir al citar, pero cuando iba, iba con todo. Y todo lo dio el madrileño, que terminó con manoletinas de rodillas. Pero, de nuevo, la espada se llevó el premio.
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Plaza de toros de Valdemorillo.
Domingo, 1 de marzo de 2026. Entrada: . Novillos de Flor de Jara (2º, 5º y 6º) y La Machamona (1º, 3º y 4º), bien presentados y todos con opciones, destacando 2º y 3º. Flor de Jara fue declarada ganadería triunfadora del certamen.
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César de Juste,
de burdeos y oro. Estoconazo (oreja). -
Jaime de Pedro,
de purísima y oro. Pinchazo y estocada desprendida (saludos). -
Rodrigo Cobo,
de burdeos y oro. Pinchazo y estocada (oreja). -
Israel Guirao,
de blanco y plata. Estocada que hace guardia, pinchazo, estocada y tres descabellos (vuelta). -
Armando Rojo,
de azul pavo y oro. Cinco pinchazos y estocada trasera (silencio). -
Rubén Vara,
de rosa palo y plata. Dos pinchazos, estocada perpendicular y atravesada y cuatro descabellos (vuelta).
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Un original bastante de jaime de pedroabrochado por una tafallera templada, puso fin a un buen primer tercio en el que el granadino y Rodrigo Cobo movieron bien los brazos con la capa ante el segundo. El de la escuela de Atarfe no terminó de cogerle la distancia al de Flor de Jara, que metía bien la cara y tenía casta. Se le notaron los nervios a Jaime en algunos momentos, algo lógico en chicos que están empezando. Pese a eso, tiene empaque al torear y merece la pena esperarle.
Con el quinto comenzó en los medios Armando Rojo por alto. Lo intentó el novillero, que dejó detalles pintureros, pero alargó demasiado ante un novillo que no decía mucho y salía desentendido.
