Rogelio (59 años) y Eleuterio Villanueva (58), dos extrabajadores de la villa de Punta Cana de Julio Iglesias que fueron despedidos en pandemia, acudieron el pasado miércoles 25 de febrero al juzgado en busca de una resolución de la demanda por despido improcedente que interpusieron hace más de cinco años y que ha sufrido varias apelaciones. Una vez más, se fueron a casa de vacío.
El juzgado de lo laboral había dado un plazo de tres meses para que hubiera una conciliación entre Iglesias y los Villanueva, pero no se ha conseguido. Estos hermanos ganaron en primera instancia el reconocimiento de su despido y su derecho a indemnización, pero Iglesias apeló y un tribunal superior les negoció ese derecho. Ahora son los Villanueva los que han apelado, y el caso, que comenzó en un pequeño juzgado de lo laboral en La Altagracia (la provincia en la que está situada Punta Cana), ha alcanzado la Corte de Trabajo del Distrito Nacional.
