En el oriente de Boyacá, entre montañas y riachuelos del Valle de Tenza, Garagoa ha construido parte de su identidad alrededor del horno.
Allí, el pan de maíz y las garullas no solo forman parte de la mesa cotidiana, sino que se han transformado en símbolo del municipio y en motivo de visita para viajeros que buscan sabores tradicionales.
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Garagoa, capital de la provincia de Neira, se ubica al suroriente del departamento de Boyacá, a unas tres horas por carretera desde Bogotá.
Su nombre proviene de la palabra “garagua”, que significa “siervos del sol detrás del cerro”. Rodeado de montañas y con una economía basada en la agricultura y la ganadería, el municipio conserva prácticas y saberes transmitidos de generación en generación.
El producto más solicitado es el pan de maíz, seguido por las garullas. Foto:Instagram: @pandemaiz_martinez
En el parque principal se encuentra el monumento a Mamapacha, obra del artista Pablo José Ávila, que representa la conexión de la comunidad con la tierra y sus tradiciones ancestrales.
Esa relación con el campo también se refleja en su cocina, donde los amasijos ocupan un lugar destacado.
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El pan de maíz que traspasó fronteras
El producto más solicitado es el pan de maíz, seguido por las garullas. También se elaboran arepas de maíz pelado, almojábanas y bizcocho de vino con bocadillo.
Personas de distintas ciudades del país viajan hasta Garagoa para adquirirlos y algunos los envían a destinos como Estados Unidos, Hong Kong y Londres.
La receta del pan de maíz incluye cuajada fresca, harina de maíz blanco, sal y azúcar.
Durante años, la producción fue completamente artesanal. Sin embargo, ante el aumento de pedidos, especialmente en fines de semana y puentes festivos, se incorporará maquinaria para optimizar tiempos.
Garullas y tradición en el horno
Las garullas se preparan con cuajada prensada sin suero, mantequilla de vaca, queso, harina de maíz blanco y sal.
La masa se elabora por separado y encima se coloca una porción de queso antes de hornear durante cerca de 40 minutos. Este método busca conservar la textura y el sabor que distingue al producto.
Para muchos visitantes, llevar estos amasijos se ha convertido en una tradición que acompaña cada viaje al municipio, donde el horno sigue siendo protagonista de la vida cotidiana.
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La historia de la Panadería La Orquídea en Garagoa
Buena parte de esa tradición está ligada a la Panadería La Orquídea, un negocio familiar que comenzó como producción doméstica y terminó consolidándose como establecimiento abierto al público.
Con el traslado al casco urbano, la receta dejó de ser solo para la casa y comenzó a venderse desde la vivienda, bajo una modalidad particular: a puerta cerrada.
los clientes Llegaban, tocaban y eran atendidos directamente por don Ananías.quien con el tiempo se convirtió en una figura ampliamente reconocida en el municipio, según indicó ‘Alerta Bogotá.
Su trato cercano hizo que el lugar fuera identificado más por su nombre que por el de la panadería.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOSÉ GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
