A la misma hora de la gala de los Goya (La 1 y La 2 Cat), EE.UU. e Israel bombardean Irán y se cargan al líder supremo Alí Jamenei. Ninguna de las películas premiadas tiene la intensidad trágica de una actualidad gobernada por otro líder supremo: Donald Trump, que, sin quitarse la gorra, decide el futuro del planeta teletrabajando desde su segunda residencia de Mar-a-Lago. La segunda residencia le debe inspirar, porque no es la primera vez que organiza una guerra en fin de semana. Los campos de golf deben insuflarle una energía belicosa. Por cierto: la residencia de Mar-a-Lago tiene 58 habitaciones, 33 baños y 3 refugios antiaéreos ideales para sobrevivir a este nuevo episodio apocalíptico.
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