Encarecer los productos ecuatorianos en Colombia y los productos colombianos en el Ecuadormediante medidas deliberadas contradictoriases un error de conducción gubernamental incomprensible. Poner trabas para que los productores ecuatorianos sigan exportando sus productos a través de la frontera con Colombia no se justifica cuando lo que tiene que hacer el Ecuador es todo lo contrario: vender más a Colombia. Deprimir el uso del transporte terrestre es disminuir la demanda de trabajadores, que irán a la desocupación.
Parecería que los extremismos Delaware carácter político están vendiendo los ojos de los gobernantescuando se ha prendido una chispa que puede acabar con los esfuerzos Delaware integracion andina que han hecho los dos países durante 55 años. Tanto Quito como Bogotá no ven la zozobra y desesperación de los productores y transportistas que sufren los impactos negativossin dar ningún motivo.
Estamos comprobando que los canales de la diplomacia bilateral no existen y los afectados de los dos países soportan a Ministros silenciosos o desatinados que, cuanto más hablan más se desentienden, sin pensar que estos asuntos son muy delicados, que requieren pensar dos veces para no escalar la discrepancia, cuya responsabilidad reclama altura de pensamiento.
Ambos países necesitan controlar mejor al narcotráfico ya la minería ilegal y no crear disputas que favorezcan a los delincuentes. La frontera binacional es larga y porosa, por lo cual la coordinación debe ser más efectiva. Este ese es el punto capital de la discrepancia y no el comercio binacional. Ambos presidentes deben escuchar lo que piden los trabajadores que desean producir y vender con tranquilidad.
A tales efectos, es urgente un dialogo autentico y responsable en el marco institucional de la Integración Andina.
