Todos conocemos lo que es un ‘anacronismo’palabra que describe el error de confundir épocas y situar algo fuera de su tiempo (por ejemplo, una película medieval en la que un personaje lleva un reloj de pulsera).
Pues bien, existe un término menos conocido, ‘anatopismo’ (que todavía no está recogido en el diccionario de la RAE) con el que se describe el fallo de colocar un elemento en un espacio geográfico o en un entorno al que no pertenece (por ejemplo, los sombreros mexicanos que durante años se vendieron como recuerdo típico en muchas tiendas de souvenirs de Barcelona).
En cuanto a su etimología, el anatopismo procede del griego. anáque significa ‘contra’y topos, ‘lugar’y se formó por analogía con anacronismosustituyendo cronos (tiempo) por topos (lugar) para señalar aquello que está fuera de sitio en el espacio y no en la línea temporal.
Aunque el término ya existía en la crítica textual inglesa del S. XIX (anatopismo), fue el intelectual peruano Víctor Andrés Belaúnde quien lo acuñó y popularizó en español a comienzos del S. XX, empleándolo en obras como La primera centuria y, más tarde, en Meditaciones peruanas para criticar ideas y modelos importados a América sin tener en cuenta la realidad propia del lugar. Desde ahí pasó a otros ámbitos y hoy se utiliza en filosofía, en estudios culturales o al analizar obras de ficción para nombrar aquello que está, literalmente, mal colocado en un lugar donde no debería estar.
