El Gobierno británico estaría evaluando el despliegue de un buque de guerra en el Mediterráneo oriental para reforzar la defensa de la base aérea de la RAF en Akrotiri, en Chipre, después de que un dron de fabricación iraní impactara en la pista de … aterrizaje de la instalación durante la madrugada del lunes.
Según informó ‘The Times’, que citó a tres fuentes anónimas del Gobierno, el ministro de Defensa británico, John Healey, ha mantenido en las últimas horas reuniones con altos mandos militares en las que se abordó la posibilidad de enviar el destructor HMS Duncan, un buque de la clase Type 45 especializado en defensa antiaéreapara proteger la base de la RAF en territorio chipriota. Fuentes gubernamentales confirmaron posteriormente que los ministros están «considerando» el despliegue de un buque de la Royal Navy en apoyo de la seguridad de Akrotiri, aunque señalaron que todavía no se ha adoptado una decisión definitiva.
El HMS Duncan es uno de los seis destructores Tipo 45 de la Marina británica. Equipado con el sistema Sea Viper, el buque puede interceptar amenazas aéreas a larga distancia, una capacidad que adquiere especial relevancia en un escenario en el que, según reconocen fuentes oficiales, el Reino Unido carece actualmente de medios desplegados en Chipre para defender la isla frente a ataques con misiles balísticos.
La base de la RAF en Akrotiri, que constituye territorio soberano británico desde la independencia de Chipre en 1960, fue alcanzada por un dron de fabricación iraní que impactó en la pista de aterrizaje y provocó daños limitados. Dos drones adicionales fueron interceptados horas después del primer impacto, según información de las autoridades locales.
Altos funcionarios chipriotas señalaron que el aparato que pisaba la pista era un dron tipo Shahed de fabricación iraní, presumiblemente lanzado desde Líbano por la milicia chií Hizbolá, respaldada por Teherán. Las autoridades subrayaron que el objetivo del ataque era la base británica, y no el territorio de la República de Chipre.
La escalada se produce después de que Londres accediera a una solicitud de Washington para utilizar bases británicas con multas que el primer ministro, Keir Starmer, describió como «específicos y limitados» y de carácter defensivo, consistentes en destruir misiles iraníes antes de su lanzamiento mediante ataques contra depósitos o lanzaderas. En una intervención ante la Cámara de los Comunes, Starmer afirmó que el Gobierno «no cree en el cambio de régimen desde el aire»en referencia a la decisión inicial de no permitir el uso de instalaciones británicas para la primera oleada de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
El ‘premier’ defendió que la posterior autorización para el uso de las bases se enmarca en el derecho de legítima defensa colectiva bajo el derecho internacional, dado que Irán había respondido con misiles y drones contra nueve países.
El líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, sostuvo por su parte que las bases británicas están bajo ataque y que el Gobierno debe actuar en defensa del interés nacional. En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró a la prensa que la relación bilateral «obviamente no es lo que era», y afirmó que Starmer «no ha sido útil» en su ofensiva.
Por su parte, el Gobierno de Nicosia ha solicitado que las bases británicas en la isla se limiten a operaciones humanitarias.
