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El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado un impacto en inmediato los mercados energéticos globalescon Asia identificada como la región que sufrirá las consecuencias más graves por su alta dependencia de las importaciones de petróleo y gas a través de esta vía.
Por infobae.com
La interrupción, confirmada por un comandante de la Guardia Revolucionaria iraní, se traduce no solo en una presión directa sobre los principales países asiáticos importadores de energía, sino también en una escalada de precios que ya sitúa al petróleo Brent casi un 10% por encima de su valor previo al inicio del conflictoalcanzando los USD 80 por barril y proyectando posibles alzas por encima de USD 100 si la situación persiste.
Qatar, uno de los mayores productores mundiales de gas natural licuado (GNL), paralizó sus operaciones luego de que drones iraníes golpearan sus instalaciones en Ras Laffan y Mesaieed, agravando la crisis de suministro. Entre las consecuencias inmediatas, se estima que el 20% de las exportaciones globales de GNL, principalmente de Qatar y transportadas por el estrecho, están en riesgo tras la ofensiva iraní reportada por medios de ese país.
Según cálculos de la consultora Kpler, en 2025 circularon por Ormuz 13 millones de barriles diarios de crudo, equivalente al 31% del comercio marítimo mundial de petróleo. Este volumen ilustra la magnitud del desafío energético que enfrentan países asiáticos cuya matriz depende del Golfo Pérsico. Analistas citados por Nomura advierten: “En Asia, Tailandia, India, Corea y Filipinas son los más vulnerables a un aumento del precio del petróleo, debido a su alta dependencia de importaciones, mientras que Malasia se beneficiaría relativamente porque es exportador de energía”.
En el sur de Asia, la situación es crítica para países cuyo suministro de energía depende casi en exclusividad de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Según Kpler, “Qatar y los Emiratos representan el 99% de las importaciones de GNL de Pakistán, el 72% de las de Bangladesh y el 53% de las de India”. Estas naciones carecen de capacidad de almacenamiento o flexibilidad para buscar alternativas en el corto plazo.
Katayama, analista citado por los informes energéticos, detalló: “Pakistán y Bangladesh tienen una capacidad muy limitada para almacenar o cambiar de proveedor, así que una interrupción del flujo probablemente lleve a apagones inmediatos en el sector eléctrico más que a una disputa agresiva en los mercados al contado”.
La demanda insatisfecha es significativa. Bangladesh ya enfrenta una falta estructural de gas, con un déficit superior a los 1.300 millones de pies cúbicos diariossegún el Instituto de Economía y Análisis Financiero de la Energía.
Para India, el impacto es doble: “Más de la mitad de sus importaciones de GNL están vinculadas al Golfo y una gran parte tiene precio referenciado al Brent, por lo que una suba en Hormuz aumentaría simultáneamente los costos del petróleo y del GNL. Eso genera un ‘shock’ físico y financiero a la vez”, señaló Katayama. Más allá del gas, alrededor del 60% del petróleo que importa India llega desde Medio Oriente, lo que amplifica el riesgo sobre el saldo de cuenta corriente del país.
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