“Obligados” y ante lo que denominó “versiones tendenciosas transmitidas por distintos medios de comunicación”, el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza, salió al frente y aseguró que la decisión de incinerar los billetes en el lugar donde el avión Hércules se siniestró el pasado 27 de febrero fue asumida de forma colegiada, puesto que “si no, hubiera habido muertes y convulsión social”.
En la misma línea, enfatizó que la incineración de material monetario, medida que buscó “precautelar las vidas humanas (…) no tiene ningún costo para el BCB ni para el país”, y fue corroborada con la empresa proveedora.
Precisó, además, que el avión siniestrado transportaba 17,1 millones de billetes con cortes de Bs 10, 20 y 50, y la entrega correspondía a un décimo embarque. Antes, el 2 de marzo, el BCB recibió 61,37 millones de billetes de Bs 10, 20 y 50 de la serie B.
El contrato, correspondiente a una licitación internacional para la provisión de billetes, fue suscrito en enero de 2025 durante la gestión del expresidente Luis Arce. Espinoza enfatizó que este tipo de adquisiciones son “normales” para la renovación y provisión de billetes y monedas.
“El BCB tomó las mejores decisiones técnicas”, remarcó sobre el actuar del ente emisor ante el siniestro aéreo que dejó 24 fallecidos.
Sobre las observaciones de los billetes de la serie B emitidos por los cajeros automáticos, remarcó que son “absolutamente legales”.
