Creo que el mejor halago que puedo hacer a Fiebre del tenis de Mario es que logró que mi hija, una niña de 7 años que jamás había mostrado ni el más interés mínimo por el tenis, sintiera entusiasmo por un videojuego de “deportes”. Puede que catalogar a Fiebre del tenis de Mario como un videojuego de deportes puede ser deficiente; Después de todo, no es un juego que busque emular de forma 100% precisa las reglas, ritmo y emoción de este deporte. Sin embargo, creo que Fiebre del tenis de Mario puede ser una vía de entrada llamativa, sencilla y muy entretenida para disfrutar del deporte blanco. Si no, es quizás una de las mejores opciones de la Cambiar 2 para cuatro jugadores.
La mariokartización del tenis.
Fiebre del tenis de Mario marca el debut de la serie en Switch 2. También es el primer juego deportivo de Mario de la consola, que celebrará su primer aniversario en un par de meses. Creo que la mejor forma de entenderlo es como la mariokartización del tenis. Fiebre del tenis de Mario respeta las reglas del deporte, pero añade una capa de elementos sorpresa con el uso de las “raquetas furor”, raquetas que otorgan al jugador una ventaja. Por ejemplo, la “raqueta sombría” crea un doble de tu personaje creando un partido 2 vs. 1, mientras que la “raqueta de fuego” lanza bolas de fuego que pueden quemar al oponente y le impiden reaccionar. Hay una gran variedad de raquetas (30 en total), que sumadas a los 38 personajes disponibles ―cada uno con atributos distintos― y mucha variedad al juego.
Igual, creo que lo que hace de Fiebre del tenis de Mario un juego entretenido es el modo realista. Es como jugar Deportes Wiitomas un joycon 2, lo amarras a tu muñeca y simulas dar un raquetazo. Primero jugué contra mi hija, pero nos divertimos más jugando en equipo contra la máquina. Celebramos cada set y no dudó en mirarme con desdén cuando erré un raquetazo que bien pudo darnos un punto. El modo realista es disfrutable porque combina lo inverosímil del juego con un toque de simulación.

Además del modo realista está el clásico partida rápida, torneo, otro más con retos temáticos, como competir en una cancha plagada de cáscaras de plátano y un modo historia con algunos elementos básicos de RPG. Probé el modo historia, y aunque su presentación es sumamente llamativa, con un mundo diseñado de tal forma que se asemeja al Reino Champiñón de la película de Súper Mario o los parques temáticos Super Nintendo World, simplemente no logró engancharme y dudo que lo haga con mi hija, ya metida en la vorágine de la satisfacción inmediata que le dan juegos como Roblox.

Como mar, me parece que Fiebre del tenis de Mario es un juego repleto de contenido. Si una de las críticas recurrentes a los títulos de deportes es que no tienen contenido más allá de su gameplay principal, bueno, ese no es el caso de Fiebre del tenis de Marioaquí Camelot se tomó el tiempo para dar cuentas variantes fue posible para que lanzar una pelota de un lado a otro fuera sumamente divertido. ¿Mi sugerencia? Tenlo en tu colección de Switch 2, va a ser divertido jugarlo con tu pareja, amigos o niñ@s pequeños. No me imagino lo bien que podría pasarlo un grupo de niñ@s jugando un partido de dobles con cuatro jugadores, especialmente porque en Fiebre del tenis de Mario sí puedes usar los joycon originales (los de la Switch 1). No me explico por qué en este juego sí y en otros no, pero esa es otra historia.
