Hubo un actor que nunca protagonizó una película mediocre porque, sencillamente, no tuvo tiempo para ello. John Cazale murió de cáncer en 1978, con 42 años, dejando una filmografía de apenas cinco títulos. Todos ellos fueron nominados al Oscar a la Mejor Película. Un logro incomparable al de ningún otro actor en la historia del cine. La filmografía perfecta.
El baremo. Hay una forma de medir la calidad de una carrera cinematográfica más reveladora que cualquier taquilla o galardón individual: el porcentaje de películas de un actor que han sido nominadas al Oscar a la Mejor Película. Ateniéndonos a este criterio, el ganador absoluto es un actor semidesconocido: John Cazale participó en cinco largometrajes entre 1972 y 1978. Los cinco fueron nominados al Oscar a la Mejor Película.
Más aún: tres de ellos se llevaron la estatuilla: ‘El Padrino’ (1972), ‘El Padrino. Parte II’ (1974) -en las que interpretó al inolvidable Fredo Corleone- y ‘El cazador’ (1978). El conjunto de su filmografía generó un total de cuarenta candidaturas a los Óscar. Y el colofón: todos sus largometrajes fueron seleccionados para su preservación en el National Film Registry por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. 5 de 5, el 100% de su obra, en la categoría más importante de los premios más influyentes de la industria.
Comparamos. Para entendernos: Meryl Streep, la actriz con más nominaciones en la historia de los Oscar (21 candidaturas en total) tiene una filmografía que supera las noventa películas en cinco décadas de carrera. Una docena de sus trabajos han rozado la categoría de Mejor Película, pero la proporción con respecto al total de su filmografía no alcanza el 15%. Jack Nicholson, con alrededor de ochenta créditos cinematográficos, o Al Pacino, con más de sesenta, presentan proporciones similares. A mayor volumen de obra, mayor exposición al fracaso relativo: un director mediocre, un fracaso de taquilla, un leve traspiés. A Cazale no le dio tiempo a equivocarse.
El impulso. Cazale entró en el cine en pleno auge del Nuevo Hollywooduna corriente que transformó la industria estadounidense entre finales de los sesenta y mediados de los setenta: directores como Francis Ford Coppola, Sidney Lumet o Michael Cimino rompieron con el modelo de los grandes estudios y apostaron por historias más oscuras, personajes más ambiguos y actores de carácter. Como Cazale: sin el peso de la fama, sin la carga del estrellato, disponible para encarnar la debilidad, la traición y el miedo con una eficacia implacable.
Quién era. Nacido en 1935 en Revere, Massachusetts, John Cazale estudió interpretación en la Universidad de Boston con la ayuda de un tutor que empujaba a sus alumnos hacia los aspectos más oscuros de cada personaje. Antes de llegar al cine con 36 años, pasó una década en el teatro off-Broadway neoyorquino, donde ganó varios premios, y trabajó como taxista y mensajero, oficio en el que conoció a Al Pacino. Un director de casting Lo recomendé a Coppola para ‘El Padrino’ y allí despertó encendidos elogios de compañeros como el propio Pacino. Murió poco después de cumplir los cuarenta, víctima de un cáncer de hueso.
El caso del cazador. La admiración que despertaba Cazale se resume perfectamente con lo que sucedió en ‘El cazador’, película que rodó ya enfermo. Michael Cimino lo contrató conociendo el diagnóstico, pero en Universal no lo sabían, y cuando se enteraron presionaron para que lo reemplazaran. Lo que sucedió a continuación es uno de los episodios más citados sobre lealtad en el Hollywood de esa época.

Para empezar, De Niro pago de su bolsillo la prima del seguro de Cazale porque la productora no podía cubrirlo. Meryl Streep, por entonces pareja de Cazale, amenazó con abandonar el rodaje si lo apartaban, y Cimino reorganizó el calendario de producción para filmar todas sus escenas en primer lugar. ‘El cazador’ fue nominada a nueve Oscar en 1979 y ganó cinco, entre ellos Mejor película, Mejor director para Cimino y Mejor actor de reparto para Christopher Walken. Cazale murió nueve meses antes del estreno. No pudo ver la película pero su legado, con una filmografía absolutamente perfecta, perderá siempre.
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